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PRÓXIMO CICLO: "CINE LGTB"

domingo, 6 de diciembre de 2015

La vida de Pi de Ang Lee


Ficha técnica y sinopsis. Portada del programa de mano.

«La pérdida de la inocencia es la historia de la humanidad. La vida, de algún modo, se convierte luego en una búsqueda de esa inocencia original. Nos pasamos la existencia buscando algo en lo que creer. Aunque buscar ese sentido original, todo sea dicho, puede llegar a ser bastante decepcionante. En eso consiste vivir y de eso habla La vida de Pi

Ang Lee.


El taiwanés Ang Lee es, sin duda, uno de los cineastas más versátiles de las últimas décadas. Lee ha recreado con éxito en sus películas épocas y lugares muy diversos entre sí, desde el Taiwán de los 90 en Comer, beber, amar (Yin shi nan un, 1994) hasta la Inglaterra victoriana en Sentido y Sensibilidad (Sense and Sensibility, 1995) o la América de Nixon en La tormenta de hielo (The Ice Storm, 1997). Además, lo ha hecho saltando de un género cinematográfico a otro, a lo largo de toda su filmografía. Por ejemplo, al western Cabalga con el Diablo (Ride With the Devil, 1999), ambientado en la Guerra de Secesión americana, le sucedió la película de artes marciales Tigre y Dragón (Wo hu cang long, 2000), situada en la China medieval; de igual modo, al drama romántico Brokeback Mountain (2005), sobre la relación homosexual de dos vaqueros de Wyoming en los años 60, le siguió el thriller de corte erótico, ambientado en el Shangai de los 40, Deseo, peligro (Se Jie, 2007). Fue, precisamente, tras realizar la comedia Destino: Woodstock (Taking Woodstock, 2009), sobre el nacimiento del famoso festival de música en los 60, cuando Ang Lee volvió a sorprender a todo el mundo con una película que significaba un nuevo giro de género en su filmografía: La vida de Pi (Life of Pi, 2012), adaptación cinematográfica de la exitosa novela homónima de aventuras y fantasía, escrita por el canadiense Yann Martel.

En 2003, dos años después de la publicación de la novela, la 20th Century Fox compró los derechos de La vida de Pi para su adaptación cinematográfica. Desde entonces, cineastas como M. Night Shyamalan, Alfonso Cuarón o Jean-Pierre Jeunet se acercaron al proyecto para retirarse más tarde del mismo, dada la dificultad que suponía su rodaje, calificado como “irrealizable” por un amplio sector de Hollywood, a pesar de su innegable atractivo. Finalmente, en febrero de 2009, Ang Lee aceptó el reto de dirigir la adaptación cinematográfica de La vida de Pi.


Cartelería internacional de La vida de Pi.


El talento del cineasta taiwanés para adaptarse a cualquier tipo de género cinematográfico, siempre con una puesta en escena impecable, auguraba un digno resultado final a la difícil empresa que suponía el proyecto. La película se rodaría en 3D, contaría con un presupuesto de más de 100 millones de dólares e incluiría actores de renombre en el reparto. Tobey Maguire fue el elegido para interpretar al joven escritor canadiense a quien Pi relata su historia. Sin embargo, Ang Lee decidió sustituir a Maguire —quien ya había interpretado gran parte de su papel— por el actor Rafe Spall, mucho menos conocido, volviendo a rodar todas las secuencias en las que aparecía Maguire. Tras la noticia de la marcha de Maguire, a pocos meses del estreno, y ya con un reparto sin estrellas internacionales —a excepción del breve papel del actor francés Gérard Depardieu como cocinero del barco—, surgieron muchas especulaciones sobre la calidad del proyecto que Lee tenía entre sus manos, anticipando otro resultado irregular en su filmografía, similar al de la fallida Hulk (2003). Lejos de sumarse a estas críticas, uno de los primeros en asegurar un éxito rotundo a la película fue el propio Tobey Maguire, quien afirmó, tras su marcha de la misma, que lo que lo que había visto en la producción de La vida de Pi era “absolutamente hermoso”. Finalmente, la película se estrenó el 28 de septiembre de 2012 en el New York Film Festival, casi 4 años después de que Lee aceptara dirigirla, resultando el mayor éxito de crítica y público del cineasta taiwanés hasta la fecha. La vida de Pi obtuvo 11 nominaciones a los Oscar, ganando 4 estatuillas, incluida la de mejor director para Ang Lee, que repetía galardón tras el recibido por Brokeback Mountain.

La vida de Pi narra la extraordinaria historia de Piscine Molitor Patel, “Pi”, un indio que con solo 16 años sobrevivió 227 días en el océano Pacífico, junto a un tigre de Bengala llamado Richard Parker. Pi fue el único superviviente del naufragio del barco en el que viajaba con su familia desde la India con destino a Canadá.

La película, claramente dividida en tres actos, comienza con el propio Pi, ya en su mediana edad, relatando su vida a un joven escritor canadiense —supuesto álter ego del escritor de la novela, Yann Martel—, a quien, durante su estancia en la India, un amigo de la familia de Pi le había aconsejado conocer a Pi en Montreal prometiéndole una historia que le haría creer en Dios. Pi relatará su vida al escritor desde su infancia en Pondicherry, un territorio de la India antiguamente perteneciente al Imperio Colonial Francés, hasta su llegada al continente americano, tras su odisea en el Pacífico junto al tigre de Bengala.


El joven Pi (Suraj Sharma) sobrevivirá 227 días en el océano Pacífico, junto a un tigre de Bengala llamado Richard Parker.


La primera media hora de película introduce la infancia y adolescencia de Pi en Pondicherry, donde vive junto a su hermano y sus padres, quienes regentan un zoológico en la ciudad. Pi debe su nombre completo, Piscine Molitor, a una exclusiva piscina parisina, y su acotación a Pi al homónimo número irracional. Ya desde el origen del nombre de Pi, la película introduce el motivo del absurdo existencialista y del dilema entre lo racional y lo irracional. Motivos que serán subrayados por la curiosa tendencia del joven Pi de practicar todas las religiones a las que se acerca —el hinduismo, el cristianismo, el islamismo e incluso el judaísmo—, animado por su madre, mientras su padre se muestra un firme partidario de la Ciencia como respuesta vital. Sin embargo, en la vida del joven Pi nada parece ser incompatible en su búsqueda del sentido de la existencia, ya sea racional o irracional, a pesar de experimentar momentos traumáticos que pondrán a prueba el valor de su fe, como cuando su padre le obliga a observar cómo Richard Parker, el tigre de Bengala con el que vivirá su odisea en el Pacífico, devora a una cabra, para mostrarle al joven Pi que la naturaleza posee un lado salvaje y cruel en el que nunca debe confiar. Ya en su adolescencia, Pi experimentará el amor y continuará su incesante búsqueda del significado de la vida con la lectura de los clásicos de la literatura existencialista como Fiódor Dostoyevski o Albert Camus.

Tras entrar la familia en una crisis económica, los padres de Pi deciden vender el zoológico y trasladarse a Canadá con todos los animales. A los pocos días de partir hacia Canadá, el barco en el que viajan naufraga y Pi consigue sobrevivir gracias a un bote salvavidas, al que también llegan una cebra, una hiena, un orangután y Richard Parker, el tigre de Bengala, que muy pronto devorará al resto de animales.

La segunda parte de la película condensa, en aproximadamente una hora de metraje, los 227 días que Pi vive junto al tigre de Bengala en el océano Pacífico hasta su llegada a la costa de México, donde finalmente es rescatado y el tigre desaparece.

Todo lo relatado y mostrado en la primera media hora de película tiene cohesión directa con lo que ocurre en el océano, entre la convivencia de Pi y el tigre, en su lucha por la supervivencia. Los temas introducidos en este primer acto son desarrollados en la segunda parte para comprender el verdadero mensaje de la película: la necesidad de creer en algo, ya sea para no perderse en un vacío existencial o para recuperar la inocencia perdida. Ang Lee muestra al espectador varios elementos —inexistentes en la novela original— para introducir este mensaje al espectador, como algunos de los libros que Pi lee en su infancia y adolescencia: La isla misteriosa de Julio Verne, Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoyevski y El extranjero de Albert Camus. La elección de estos libros, por supuesto, no es fortuita. Todos ellos resuenan por todas partes en el relato de supervivencia de Pi en el océano junto al tigre, ya sea por su contenido fantástico entre el hombre y la naturaleza, en el caso de La isla misteriosa de Julio Verne —título que Pi lee en su infancia y en cuya portada se puede ver la figura de un tigre de Bengala junto a un joven—, como por su contenido existencialista, en el caso de las obras de Dostoyevski y Camus. Además, los tres títulos parecen converger en la que es, quizá, la secuencia más metafórica y críptica de toda la película: la de la isla carnívora llena de suricatas. Una isla de la que Pi será capaz de escapar gracias a todo el conocimiento adquirido por su educación y experiencia vital. Una fantástica secuencia —situada justo antes del final de la odisea de Pi en el océano—, a la que cada espectador debe darle su propio sentido, pero que parece poseer una buena dosis filosofía existencialista e incluso de crítica religiosa.

La tercera parte de la película ofrece una respuesta, abierta a la especulación, sobre la existencia de Dios, íntimamente ligada al concepto particular que cada ser humano tenga del mismo, tal y como le habían prometido al joven escritor canadiense en su encuentro con Pi. Pero, sobre todo, el final de la película trata de responder a todas las cuestiones planteadas en el relato sobre la necesidad de creer, la dualidad de la naturaleza y la pérdida de la inocencia.


Los libros que Pi lee en su infancia y adolescencia resonarán durante
toda la película, ya sea por su contenido fantástico o existencialista.


Técnicamente, La vida de Pi es un espectáculo visual en toda regla. Ang Lee hace un uso magistral del 3D, a la altura de Avatar (2009) de James Cameron o La invención de Hugo (Hugo, 2011) de Martin Scorsese. Toda la película está diseñada al detalle para sacar el máximo partido a las tres dimensiones. Ang Lee llega, incluso, a estrechar la imagen en la secuencia de los peces voladores, falseando la relación de aspecto (aspect ratio) de la película —pasando del 1:1.85 original al 2:35.1—, para ofrecer al espectador la sensación de que los peces salen de la pantalla. No será la última vez que Lee falseé la relación de aspecto, ya que más tarde ofrecerá un plano general en la película, con el bote en medio del océano, que se muestra en 4:3, como homenaje a la ilustración original de la novela de Yann Martel.

Ang Lee consiguió con La vida de Pi rodar un proyecto que en 2003 parecía “irrealizable”. Y, ciertamente, quizá era necesaria casi una década de avances tecnológicos en la industria del cine para llevar a cabo una adaptación digna de la novela original. Sin embargo, lejos de parecer una película complicada, Ang Lee consiguió disimular la enorme dificultad del proceso de creación de La vida de Pi, con una factura impecable que, sin duda, fue clave para otorgarle el Oscar al mejor director en 2013.

La vida de Pi es una de las películas imprescindibles de la última década, un futuro clásico del cine especialmente recomendado para todos aquellos que aún crean en el valor de los cuentos, mitos y leyendas del pasado para proveer de significado, misterio y esperanza a su existencia.



Javier Ballesteros



Vídeo introductorio a La vida de Pi
por Javier Ballesteros.









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