Pincha en los títulos para poder ver el análisis de las películas de nuestro ciclo "Niños de la calles":martes 27 de julio de 2010
Ciclo "Niños de la calle".
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El chico de Charles Chaplin.

“Si la ayuda y la salvación han de llegar sólo puede ser a través de los niños. Porque los niños son los creadores de la humanidad.” Maria Montessori (1870-1952) Educadora y médica italiana.
Uno de los largometrajes más importantes de la carrera del gran genio Charles Chaplin, The Kid, supuso un auténtico punto de inflexión en la filmografía de Chaplin cuando en 1921 rueda su primer largometraje tres veces más largo de lo que hasta entonces tenía filmado. “6 reels of joy” (3 rollos de diversión); así, anunciaba el cartel promocional el nuevo rumbo en la carrera del director, que supondría el principio de una serie de largometrajes que son uno de los legados más importantes de la historia del cine.
Uno de los largometrajes más importantes de la carrera del gran genio Charles Chaplin, The Kid, supuso un auténtico punto de inflexión en la filmografía de Chaplin cuando en 1921 rueda su primer largometraje tres veces más largo de lo que hasta entonces tenía filmado. “6 reels of joy” (3 rollos de diversión); así, anunciaba el cartel promocional el nuevo rumbo en la carrera del director, que supondría el principio de una serie de largometrajes que son uno de los legados más importantes de la historia del cine.

Anteriormente, Chaplin, había trabajado en más de sesenta películas contando las realizadas para Keystone, Essanay y Mutual. The Kid fue producida una vez cancelado el contrato que Chaplin firmó con First National y, en el cual, ya había rodado Films como “A dog’s life” o “Shoulder’s Arms” con gran éxito. Sin embargo, en los planes de Chaplin siembre había rondado la idea del auténtico control sobre sus películas y , por ello, fundo junto a grandes nombres de la industria cinematográfica de principios de los años 20 como Mary Pickford, D.W. Griffith y Douglas Fairbanks la United Artist con la intención del máximo control de producción, distribución y derechos sobre las películas rodadas. Chaplin, seguro de sí mismo más que nunca a pesar del mal momento personal por el que pasaba, comenzó el rodaje de El Chico producida por el mismo sin tener todavía United Artist firmada. Chaplin pone en El Chico más medios, pasión y trabajo que en ninguno de sus anteriores filmes; rueda 150.000 metros de negativo para conseguir los 1.800 definitivos, con una proporción de rodaje en tomas de 53 a 1, algo impensable hoy en día y que roza el límite de la búsqueda de perfección; con este dato, podemos hacernos una idea de la ambición de Chaplin y su autentica búsqueda de la perfección cinematográfica. El Chico, es tras a su sencillez narrativa y técnica, una autentica obra de arte; el cine de Chaplin era muy primitivo en las formas, rodando prácticamente en el mismo ángulo y desde una perspectiva siempre desde el espectador hacia la acción en pantalla; prácticamente, nunca hizo grandes movimientos de cámara, pero llego a conseguir un gran dominio de ese plano teatral en el cual permitía u omitía ver al espectador lo que le interesaba, llegando a puntos de comedia y drama inolvidables. Uno de los detalles que a mí particularmente más me conmueve de su forma de comunicarse con el espectador es la mirada directa al objetivo; Chaplin llego a dominar este gesto consiguiendo siempre su objetivo de complicidad para con el espectador, tanto cómicamente como en los momentos dramáticos. Teniendo en cuenta su personaje, el “tramp” que casi siempre se llevaba las de perder, sus miradas a nosotros siempre permanecerán como cómplices de lo incomprensible de la vida. En El Chico, una de las escenas más conmovedoras es en la que el niño es “secuestrado” por los trabajadores sociales; el escucha al niño en la calle desde la casa y su mirada es fija y directa al objetivo; Chaplin renunció al lógico eje de mirada hacia el niño, para utilizar este recurso y hacer participe al espectador del drama que sucedía; la tensión aumenta y la impotencia del espectador al ver la mirada de Chaplin es inmediata.

La realización de El Chico fue muy accidentada, sobre todo, debido a sus problemas personales; la pérdida de un hijo recién nacido y su divorcio de Mildred Harris. También, se intentó confiscar varias veces el negativo que finalmente Chaplin logró enviar a un laboratorio en Lake City, territorio de los mormones, donde ninguna ley de confiscación llegaba. Una vez firmado el divorcio, se reanudó la filmación y ya terminada la película se enzarzó en largas discusiones con los nuevos productores por cuestiones económicas. Finalmente, por su porcentaje en beneficios, Chaplin cobrará más de un millón de dólares y El Chico supondría un gran éxito en el mundo entero constituyendo una revelación de un nuevo concepto en la filmografía del cineasta.
Para ser exactos, El Chico es un melodrama rescatado de la tragedia en los momentos finales con un reclamo comercial que nos hace recordar la magia del cine para deformar la realidad. Como en una anterior película muda pasada por esta filmoteca en Septiembre del año pasado, El Último de F.W.Murnau, Chaplin decide, seguramente con una motivación puramente comercial, darle un giro imposible a la par que genial a la tragedia que se suponía. De esta forma, y al igual que en El Último, la historia real debe terminar cuando el vagabundo se queda dormido en la puerta de su casa. Chaplin, consciente de esto, rodó un irónico sueño; a mi parecer, de los más interesante a estudiar de la película porque incluye mucho sarcasmo y detalles impensables dentro de un film de las características de El Chico pero que dan parte del estado anímico del cineasta en el rodaje. Chaplin, incluye sin motivo narrativo aparente con lo que venía contando una especia de crítica irónica a la corrupción y al pecado. De alguna manera, esta analizándose a si mismo; en la escena del sueño participa Lita Grey que en ese momento sólo tenía 12 años aunque fue caracterizada para aparentar 18; Chaplin intenta excusar en el sueño los recientes escándalos de los que era partícipe ironizando sobre la seducción y los instintos más primarios; en el sueño, todo es angelical hasta que entra el pecado y el vagabundo muere. Con esto, Chaplin denuncia un apaleamiento al que estaba siendo sometido públicamente por sus deslices personales. También, refleja la tragedia del personaje del vagabundo que hasta en el más idílico de los sueños muere trágicamente. No sobra con la realidad; el vagabundo no tiene derecho tan siquiera a soñar. Este es el momento más trágico del film y el punto de inflexión hacia un feliz e inesperado final.
Para esta película, Chaplin busca insaciablemente a su alter ego en un niño. Finalmente, y tras verlo en un espectáculo de variedades, contrata pequeño Jackie Coogan, quizá el primer niño mediático de la historia del cine. Su éxito fue tremendo tras realizar esta película. Pero, también fue el primero en sufrir las consecuencias de un éxito tan grande a una edad tan temprana y de la explotación que eso supone. A su mayoría de edad, Jackie Coogan estaba arruinado; sus padres lo explotaron hasta la saciedad, algo que hoy día ya conocemos de sobra. Posteriormente podemos encontrarlo interpretando al tío Lucas de la familia Addams, por ejemplo.
En El Chico Jackie Coogan imita a la perfección todo lo que su mentor le explicaba llegando a robarle muchos planos al gran cómico y a ser el auténtico protagonista. Es increíble observar la gran complicidad que consiguió Chaplin con el pequeño en el film donde parece que sean un dueto cómico con una relación más larga.
En El Chico Jackie Coogan imita a la perfección todo lo que su mentor le explicaba llegando a robarle muchos planos al gran cómico y a ser el auténtico protagonista. Es increíble observar la gran complicidad que consiguió Chaplin con el pequeño en el film donde parece que sean un dueto cómico con una relación más larga.
Respecto al papel de esta película dentro del ciclo de este mes, “Niños de la calle”, hay que mencionar que es una película prácticamente autobiográfica. Chaplin sufrió en sus carnes una infancia triste y dura; separado de su madre junto a su hermano y explotado siendo muy niño en varios espectáculos llegó hasta los Estados Unidos sin un duro; durante el rodaje de esta película Chaplin estuvo en contacto por primera vez con su madre y hacia el final del rodaje la llevo a América a reunirse con él. Esto, demuestra a que nivel estaba implicado emocionalmente el director con lo que estaba narrando. El Chico es un auténtico reflejo de la infancia de un niño huérfano contado desde alguien que sabía lo que eso era. Para ello, rememoró fielmente los decorados de esas calles inglesas donde el pasó su infancia; los tejados, las puertas de las casas, sus habitantes, según Chaplin todo fue real. Ya en su vejez, en los años 70, compuso una deliciosa banda sonora para un film que siempre tuvo muy presente y que adoraba.
Una auténtica obra de arte, de nuevo, de este gran artista universal para cerrar el ciclo de este mes y el segundo curso de la filmoteca de Sant Joan D’Alacant que espero haya sido del agrado de todos.
Muchísimas gracias a todos mis compañeros y a ustedes, espectadores, por hacer que este proyecto siga adelante.
Javier Ballesteros.
Muchísimas gracias a todos mis compañeros y a ustedes, espectadores, por hacer que este proyecto siga adelante.
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Los 400 golpes de François Truffaut.

“Los 400 Golpes” junto con “Al Final de la Escapada” forman la dupla mas citada de la historia del Cine francés, abanderados de la Novelle Vague, que a finales de los 50 se desmarco de muchas de las normas que imperaban en el género cinematográfico mas clasista, y que a su vez abrió los ojos de nuevas generaciones de cineastas. Una nueva percepción del cine de autor era posible, y no solo en Francia para unos cuantos “independientes”, ya que todo el entramado cinéfilo mundial se vería salpicado por la frescura y las ideas del cine de François Truffaut, Jean-Luc Godard, Éric Rohmer o Claude Chabrol, siendo influyentes en la obra de muchos de los directores mas alabados del cine posterior, haciendo que la conciencia provocativa representada por este movimiento permanezca en el cine de hoy.
Esta es una de las historias más sumamente conmovedoras alguna vez hechas sobre un incipiente adolescente, inspirado de forma autobiográfica por la temprana vida del propio Truffaut, que muestra como un chico de 12 años que crece en París, se lanza a una vida de pequeños delitos. La obra nos permite compartir algunos de sus momentos mas privados, como cuando alumbra una vela en un pequeño lugar santo dedicado a Balzac en su dormitorio, hasta llegar al místico he hipnotizante plano final de la película, un zoom que se congela, y nos muestra a Antoine mirando directamente a la cámara, donde el espacio se reduce alrededor de Doinel hasta el centro de observación, Acaba de escaparse de una casa de detención, y está sobre la playa, entre la tierra y el agua, entre el pasado y futuro. Es la primera vez que ha visto el mar.La visión característicamente sensible, que no sentimental, que tiene Truffaut de sus niños, denota un delicado respeto hacia los que viven en un mundo difícil hecho por adultos, donde están vistos como unos alborotadores.
Es una de esas raras películas que representa la niñez, en un torbellino de emociones ambiguas y situaciones de búsqueda y exploración de sensaciones puras, casi siempre al filo de la navaja, a través del camino íntimo y sensible de comunicarnos verdades colectivas emocionales.
La puesta en escena de los Cuatrocientos golpes es voluntariamente simple. Dos tipos de espacio se pueden contemplar: como el pequeño apartamento familiar donde es obligado a dormir en la entrada; o al contrario, el espacio de las calles de París, devolución todavía más ancha por la utilización del tamaño CinemaScope, que representa la libertad, su apertura al exterior de su reprimida existencia.
Es una de esas raras películas que representa la niñez, en un torbellino de emociones ambiguas y situaciones de búsqueda y exploración de sensaciones puras, casi siempre al filo de la navaja, a través del camino íntimo y sensible de comunicarnos verdades colectivas emocionales.
La puesta en escena de los Cuatrocientos golpes es voluntariamente simple. Dos tipos de espacio se pueden contemplar: como el pequeño apartamento familiar donde es obligado a dormir en la entrada; o al contrario, el espacio de las calles de París, devolución todavía más ancha por la utilización del tamaño CinemaScope, que representa la libertad, su apertura al exterior de su reprimida existencia.

La inmovilidad y el movimiento son tenidos en cuenta: en la escuela, en la casa, luego en la comisaría, no tiene el derecho a moverse; en cambio, en las calles de París con su amigo René, o en el mar, al final de la película, donde puede dar rienda suelta a su necesidad de movimiento. Antoine aspira al movimiento, a la libertad, como se expresa bien en la escena del "rotor" en esa fiesta ajena donde la fuerza centrífuga le permite escapar de la gravedad. Allí, como en la vida, hay que volver a poner los pies en el suelo, en la realidad.
Antoine Doinel fue interpretado por Jean-Pierre Leaud, que tiene en su expresión una especie de indiferencia solemne, como si su corazón hubíera sufrido oscuras heridas mucho antes de que la película comenzara. Esta era la primera de una larga colaboración entre el actor y el director alrededor del mismo personaje.
La película esta dedicada a Andre Bazin, un influyente crítico francés que tomó bajo su brazo a Truffaut, huérfano de padre, justo cuando este compaginaba la vida de un primerizo cineasta con abundantes líos.
Antonio Cristóbal.
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Ciudad de Dios de Fernando Meirelles.

“Lucha y nunca sobrevivirás.
Corre y nunca escaparás.”
Lema de la película.
Al comienzo de Los olvidados, proyectada la semana pasada en esta misma Filmoteca, se nos advierte de que todas las grandes ciudades tienen un lugar para las clases más bajas y los interesas más oscuros, barrios corrompidos e ignorados por el resto de ciudadanos. Rio de Janeiro cumple esta premisa con Ciudad de Dios, un distrito controlado por diversas mafias cuyas filas se nutren de niños que buscan por instinto algo parecido a un futuro. No es la Rio de Janeiro idílica que tanto ofertan las agencias de viajes. En Ciudad de Dios no veremos a jovencitas sensuales jugando al voleibol en la playa, ni desfiles de Carnaval, ni veremos a nadie bailar la samba. En esta película se presenta la realidad cruda. De hecho, algunos personajes como Zé Pequenho o Mané Galinha existieron y la guerra que mantienen durante el transcurso de la película existió. Se cuidó tanto el acercamiento a la realidad que los realizadores eligieron a niños de las favelas para que representaran el papel de sí mismos. De hecho el único actor experimentado en toda la película fue Matheus Nachtergaele, que interpreta a Cenoura.
Corre y nunca escaparás.”
Lema de la película.
Al comienzo de Los olvidados, proyectada la semana pasada en esta misma Filmoteca, se nos advierte de que todas las grandes ciudades tienen un lugar para las clases más bajas y los interesas más oscuros, barrios corrompidos e ignorados por el resto de ciudadanos. Rio de Janeiro cumple esta premisa con Ciudad de Dios, un distrito controlado por diversas mafias cuyas filas se nutren de niños que buscan por instinto algo parecido a un futuro. No es la Rio de Janeiro idílica que tanto ofertan las agencias de viajes. En Ciudad de Dios no veremos a jovencitas sensuales jugando al voleibol en la playa, ni desfiles de Carnaval, ni veremos a nadie bailar la samba. En esta película se presenta la realidad cruda. De hecho, algunos personajes como Zé Pequenho o Mané Galinha existieron y la guerra que mantienen durante el transcurso de la película existió. Se cuidó tanto el acercamiento a la realidad que los realizadores eligieron a niños de las favelas para que representaran el papel de sí mismos. De hecho el único actor experimentado en toda la película fue Matheus Nachtergaele, que interpreta a Cenoura.
No es el único punto en común con la película de Buñuel. En Ciudad de Dios también hay personajes bondadosos que acaban rindiéndose a la situación del barrio y cometiendo – en algunos casos, intentándolo – actos delictivos. Tampoco nadie llega a escapar de la mirada crítica de la película, que desmenuza a los personajes de una forma exhaustiva, salvo que, a diferencia de Los olvidados, en ningún momento son juzgados. En todo caso, pese a ser una película muy dura, tampoco se nos muestra como un gran drama. No hay escenas que pretendan impactar en el espectador de una forma cinematográfica. Se nos muestra lo que hubo, lo que hay y lo que habrá en Ciudad de Dios pero deja al espectador la libertad de analizar lo que está pasando delante de sus ojos. Los realizadores han de anotarse otro tanto en lo que a dirección de actores se refiere. Decía Hitchcock que no le gustaba trabajar con niños. En este caso, Meirelles riza el rizo: no sólo trabajan con niños, sino que prácticamente los niños protagonizan la película y como antes he comentado, sin ser siquiera actores profesionales.

De todas formas, y esto puede ser demasiado personal como para incluirlo en un folleto que se presupone informativo, Ciudad de Dios trabaja mucho con la idea del destino de forma pesimista, pero también esperanzada. Puede que no te hayas duchado en tu vida con agua caliente o puede que lo tengas todo, que tu vida puede cambiar con cualquier gesto en pocos segundos. Parece que lo haya sacado de un anuncio de higiene íntima, pero en la película no son pocos los momentos en los que ocurren acontecimientos que parecen estar escritos (en este caso, desde hace mucho tiempo).
Ciudad de Dios fue aclamada por el público y por la crítica. En el año de su comercialización, muchos críticos la colocaron en puestos altos de sus listas de mejores películas. Esto también se percibió en la taquilla, puesto que fue la película extranjera que más recaudó en Estados Unidos en 2003. Todo esto repercutió en que ganara varios premios alrededor del mundo, pero al parecer no le sirvió para ser nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa ese mismo año. El año siguiente, los mismos que habían rechazado la película para esa categoría, la nominaron – quizás en un acto de redención – para cuatro categorías ‘potentes’, que fueron mejor fotografía, mejor montaje, mejor director y mejor guión adaptado, aunque no se llevó ninguna estatuilla. Es una mera anécdota, pero por una parte viene a reflejar la ineptitud de los academicistas de Hollywood y por otra, reconoce el empuje que tuvo la película, tanto como para provocar un replanteamiento de ideas en la todopoderosa industria norteamericana.
Antonio Ruzafa.
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Los olvidados de Luís Buñuel.

“Opino que una película, salvo que sirva para pasar el rato, siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto. Y exactamente eso es lo que no suele hacer el cine”. Luis Buñuel.
Siempre fue de ideales claros y en la Guerra Civil Española tomó parte por el lado republic
ano hasta que vio que la cosa iba en serio y tuvo que marchar al igual que otros intelectuales españoles al exilio, tales como Picasso o Antonio Machado. Otros como Miguel Hernández o García Lorca no lo consiguieron.Marchó a Estados Unidos con su familia y consiguió trabajo en el MOMA hasta que se difundieron sus ideales comunistas y tuvo que emigrar de nuevo a otro lugar más receptivo. Así es como Buñuel llegó a México y como da así comienzo su etapa mejicana. En este periodo es en el que más películas hizo, la mayoría por encargo, ya que su reputación decía que se trataba de un director solvente, poseedor de una técnica envidiable y de que su trabajo lo hacía con rapidez. Pero es en películas en las que los productores le dejaban rienda suelta donde se ve la profundidad de su mensaje.

Buñuel, provocador y dispuesto a expresar sus pensamientos, pesase a quien le pesase, mostró su disconformidad en la pantalla (y fuera de ella) contra los fascismos, la religión y las desigualdades sociales. Ya en España, mostró lo que es claramente un precedente de “Los Olvidados”. “Las Hurdes, Tierra sin Pan” documental que nos mostraba la miserias de unas gentes olvidadas de la mano de Dios y de la sociedad en general, donde campesinos vivían y morían sin importarles a nadie.
Un tema recurrente en Buñuel es el de mostrarnos la desigualdad de clases y su antipatía con el estrato burgués, y lo hace de dos maneras. Una es mofándose de estos últimos en películas como “El Ángel Exterminador” o “El discreto encanto de la burguesía”, donde son parodiados en sus costumbres y actitudes. La otra forma es mostrándonos a las clases más necesitadas, pero no con una visión tierna de sobreprotección (al estilo De Sica en “El limpiabotas”), sino con una mirada real, descarnada y violenta. La lucha de la vida en un entorno donde impera el hambre y donde las instituciones son formadas por pandillas callejeras y familias desestructuradas.
La película comienza con una introducción con voz en off que dice así: “Esta película está basada íntegramente en hechos de la vida real y todos sus personajes son auténticos...Las grandes ciudades modernas, Nueva York, París, Londres, esconden tras sus magníficos edificios hogares de miseria que albergan niños mal nutridos, sin higiene, sin escuela, semillero de futuros delincuentes”. Seguidamente continua “La sociedad trata de corregir este mal, pero el éxito de sus esfuerzos es muy limitado. Sólo en un futuro próximo podrán ser reivindicados los derechos del niño y del adolescente para que sean útiles a la sociedad.” Y termina “...esta película basada en hechos de la vida real no es optimista, y deja la solución del problema a las fuerzas progresivas de la sociedad.”
Los olvidados asaltando a un tullido, la voz que se escucha en el doblaje es la del mismísimo Buñuel, ya que tuvo que doblarla por los improperios de alta gama que salían de la boca del actor.Estas sentencias dejan bien claro que vamos a ver una realidad despiadada, pero se equivocan en la esperanza de que en un “futuro” el problema sea resuelto por las “fuerzas progresivas de la sociedad”. Han pasado casi 60 años desde la realización de esta película y seguimos teniendo el mismo problema, ya no solo en las grandes ciudades, sino que cualquier núcleo urbano dispone de su barrio marginal. Y al igual que Buñuel, otros directores han recogido el testigo y continúan mostrándonos los mismos problemas relacionados con las mismas gente. Ejemplo de ello son la brasileña “Ciudad de Dios” de 2002, de próxima proyección en nuestra filmoteca, o “Slumdog Millionaire” reciente ganadora en 2008 del Óscar a la mejor película.
Los Olvidados”, rodada en 1950, es coetánea de films como “Eva al desnudo” o “Milagro en Milán”. Se dice que “Los Olvidados” es una película neorrealista al igual que la obra de los italianos De Sica o Rossellini. En algunos aspectos podría ser, ya que el neorrealismo se caracteriza sobretodo por la utilización de actores no profesionales, el rodaje en escenarios naturales y la necesidad de contar una realidad asfixiante para los más desfavorecidos, haciendo así saber al mundo las dificultades de una población oprimida por la necesidad. En todo esto coincide la obra de Buñuel, pero si por algo destacó a nivel mundial es por su pertenencia al grupo de los surrealistas. Recordemos que sus dos primeras películas son “Un perro andaluz” y “La edad de oro”, estandartes de la cinematografía surrealista.
El Jaibo y su famosa frase "¡A mí él que me la hace... me la paga!"En “Los Olvidados” se hace gala de todo un contexto subliminal y simbólico, repleto de las obsesiones del director a lo largo de toda su obra.
Como ejemplo de estas obsesiones pondremos:
-Mujeres jóvenes y hombres mayores: el ciego y Meche.
-Gallos y gallinas: Símbolo de lo irracional, circulan libremente por toda la película. Cada vez que aparece una gallina un acto violento ha sucedido o sucederá.
-Malformaciones y discapacidades: el ciego y un hombre sin piernas. Aunque todos los olvidados son una degeneración de la sociedad.
-Complejo de Edipo: los sentimientos que Pedro siente hacia su madre.
-Y sobretodo la utilización de los sueños para representar los deseos y temores de los personajes. Pedro sueña que Julián yace riendo bajo una cama, acude a su madre y ésta le da carne cruda que le es arrebatada por un Jaibo que aparece de la nada. No hace falta ser Freud ¿verdad?. Más complicado resulta la aparición de un perro rabioso al final de la película, pero bueno, tampoco tiene por que tener sentido, estamos hablando de surrealismo.

El director se documentó visitando los extrarradios de Ciudad de México durante 6 meses antes de escribir el guión, buscando exteriores y actores que muchas veces se interpretaban a si mismos, haciendo un estudio casi antropológico de dicha zona. Salvo un personaje llamado Ojitos, el resto carece de bondad. No hay personaje bueno en la cloaca de mundo en la que viven. El destino nos dice que si naces en un lugar como este, estás abocado a convertirte en un paria o un delincuente.
La fotografía en blanco y negro abusa magistralmente del claro-oscuro y la contraluz. El director de fotografía tenía órdenes expresas de que no intentara embellecer las imágenes bajo ningún concepto.
“Los Olvidados” fue nombrada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en la categoría de “Memoria del Mundo” y es junto con “Metrópolis” de Fritz Lang la única en tener dicho honor. Buñuel consiguió el premio al mejor director en el Festival de Cannes de 1951.
En definitiva, Buñuel nos lanza un huevazo a la cara con esta película, y no me refiero al lanzado por el escuincle de Pedro, sino a la motivación del mismo...¡Límpiate la cara y abre los ojos! ¡La vida, a veces, puede ser asquerosa!
José Martínez Trigueros.
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jueves 22 de julio de 2010
Viñeta de extraterrestres. Ciclo "No estamos solos"
Viñeta publicada originariamente en el programa de mano de la Filmoteca de Sant Joan d´Alacant en marzo de 2009 por J.M.T
Guiño a las 4 formas de vida que se han podido ver en nuestro ciclo dedicado los extraterrestres. El recuerdo que más me horripila de mi niñez, relacionado con el cine, fue el de los perros de la película de La cosa (The Thing), desde entonces veía a los caniches antipáticos de la vecina de mi abuela de otra manera más... no sé... respetuosa.José Martínez Trigueros.
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La cosa (El enigma de otro mundo) de John Carpenter.

Aparentemente una nueva versión del filme La Cosa de Otro Mundo de Christian Nyby, realizado en 1951, adaptación de la novela Who goes there? escrita por John W. Campbell jr. John Carpenter, ese visionario de la Ciencia ficción y el terror, enamorado del Western y de Howard Hawks, era la mejor opción para encargarse de entregarnos uno de esos pocos remakes que superan al original, aunque mas influido por el relato literario que por una película algo desfasada. El guión fue escrito en 1981 por Bill Lancaster, hijo del mismísimo Pirata Hidalgo, Burt Lancaster. La película fue grabada entre Alaska y Canadá. Sería la primera película "de estudio" que realizaría John Carpenter, respaldado técnica y financieramente por Universal Pictures, donde se daría uso de los fantásticos efectos especiales avanzados en materiales plásticos recientemente promovidos. La música de la película fue compuesta por Ennio Morricone, un caso excepcional en el cine de Carpenter, que suele componer el mismo la banda sonora de sus propias películas.
La Cosa alcanzó el estatus de obra de culto después de su comercialización doméstica, pero la marcha en taquilla de la película fue pobre, y muchos factores han sido atribuidos a esta desdicha, incluida la aparición de E.T. sólo dos semanas antes, una visión más optimista y enternecedora de las visitas alienígenas.
La película de Carpenter, una pornográficamente violenta historia, viene a ser una variación del concepto "casa de terror" donde la entidad extraterrestre, que tiene la capacidad de absorber e imitar cualquier forma de vida, logra así disfrazarse en cualquier entorno e infectar a sus víctimas, no con la idiota malicia de un clásico monstruo, sino con el frío e implacable instinto de la reproducción y la supervivencia. Para cuando los afectados por la amenaza se dan cuenta de la situación varios de ellos están ya infectados... ¿pero quiénes?
Esa pregunta, esa disyuntiva de confianza y desconfianza entre amigos, esa inminente paranoia, es el nudo central de la película. Los actores empiezan a resentir la tensión de la situación en un aislamiento casi total, pues están atrapados dentro del centro de investigación, en uno de los ambientes más hostiles para el hombre; y en otro plano están atrapados dentro de sus mentes, pues no saben siquiera si ellos mismos se reconocerían si la criatura los hubiera asimilado.
Esta es una de las películas de horror más visceral (literalmente) que se han hecho. Con ayuda del genial Rob Bottin, Carpenter plasmó en la pantalla algunas de las escenas más perturbadoras y surreales del cine de terror. Los artesanales efectos (nada de ordenadores en esta época…) podrían describirse como "asquerosos", pero en realidad poseen una malsana belleza, tanto por al destreza con la que están hechos como por la torcida imaginación que los diseñó.
La Cosa alcanzó el estatus de obra de culto después de su comercialización doméstica, pero la marcha en taquilla de la película fue pobre, y muchos factores han sido atribuidos a esta desdicha, incluida la aparición de E.T. sólo dos semanas antes, una visión más optimista y enternecedora de las visitas alienígenas.
La película de Carpenter, una pornográficamente violenta historia, viene a ser una variación del concepto "casa de terror" donde la entidad extraterrestre, que tiene la capacidad de absorber e imitar cualquier forma de vida, logra así disfrazarse en cualquier entorno e infectar a sus víctimas, no con la idiota malicia de un clásico monstruo, sino con el frío e implacable instinto de la reproducción y la supervivencia. Para cuando los afectados por la amenaza se dan cuenta de la situación varios de ellos están ya infectados... ¿pero quiénes?
Esa pregunta, esa disyuntiva de confianza y desconfianza entre amigos, esa inminente paranoia, es el nudo central de la película. Los actores empiezan a resentir la tensión de la situación en un aislamiento casi total, pues están atrapados dentro del centro de investigación, en uno de los ambientes más hostiles para el hombre; y en otro plano están atrapados dentro de sus mentes, pues no saben siquiera si ellos mismos se reconocerían si la criatura los hubiera asimilado.
Esta es una de las películas de horror más visceral (literalmente) que se han hecho. Con ayuda del genial Rob Bottin, Carpenter plasmó en la pantalla algunas de las escenas más perturbadoras y surreales del cine de terror. Los artesanales efectos (nada de ordenadores en esta época…) podrían describirse como "asquerosos", pero en realidad poseen una malsana belleza, tanto por al destreza con la que están hechos como por la torcida imaginación que los diseñó.

Por desgracia, magistrales lecciones de sobriedad y elegancia narrativa como la que nos ocupa están pasando de moda para la mayoría de directores actuales, demasiado elitistas, que se consideran "modernos" solo por poner la cámara al revés, abusar de filtros azules, montar a 2 planos por segundo o depender de 100 millones de dólares de presupuesto, al margen de lo que es EL CINE, así, en mayúsculas. Frente a ellos emerge un reducto grupo de impetuosos cineastas como Zack Snyder, Robert Rodríguez, Neil Marshall, Rob Zombie o Jean-Francois Richet que siguen repasando cintas de personajes como Carpenter y avivando la llama del cine de género más pasional y genuino.
"The Thing" pertenece al salón de la fama del terror, junto a cintas como "Dawn of the Dead", "Videodrome", “ Re-animator",”The Fly", “Aliens”… todas ellas nacidas de perturbadas ideas, pero confirmadas como clásicas, dignas de verse por el público en general e indispensables para los fans del género.
Antonio Cristóbal
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