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domingo, 28 de noviembre de 2010

Mulholland Drive de David Lynch.

Ficha técnica y sinopsis. Programa de mano.

"Hay quien dice que el público no quiere pensar, sino que prefiere que le den las cosas ya masticadas. Eso son chorradas. A la gente le encanta pensar. Todos somos detectives, tenemos capacidad para prestar atención y sacar nuestras propias conclusiones. Y eso es francamente bueno".
David Lynch.

   Autodenominado como artista multidisciplinar, David Lynch ha tocado con su personal visión varios de los modos de expresión del ser humano: la pintura, la escultura, la fotografía, la música, el cómic… y por supuesto los más contemporáneos y masivos: el cine, la televisión e internet. Es por ello, que a día de hoy se le considere un completo artista contemporáneo, encastrándose así de paso en el eterno debate de lo que se considera hoy en día como arte contemporáneo. En el cine, al igual que en otras disciplinas, dicho arte moderno goza de una animadversión y un prestigio difícil de aunar. Con David Lynch sucede lo mismo. Es complicado tener un juicio parcial de su obra. Sus trabajos, al igual que los de su tocayo Cronenberg, destilan un gusto por lo malsano, lo grotesco, lo mórbido y lo orgánico. Con Mulholland Drive (ídem, 2001) coinciden además en la dualidad de sus personajes protagonistas, Naomi Watts, rubia, se marca uno de los registros más amplios de su carrera, y Laura Elena Harring, morena, le ofrece el contrapunto en cada una de sus escenas. Ambas realizan un trabajo fantástico.

     Sus influencias son principalmente pictóricas, destacando el surrealista Edmund Magritte, y los expresionistas Francis Bacon y Edward Hopper. Junto a ellos los directores de fotografía Karl Freund (Metrópolis de Fritz Lang, El último de Murnau, Drácula de Tod Browning o Cayo Largo de John Huston) y Stanley Cortez (El cuarto mandamiento de Orson Welles, La noche del cazador de Charles Laughton, Corredor sin retorno de Samuel Fuller) maduraron la estética visual de Lynch caracterizada por la plasticidad de la misma.

1. René Magritte. Mago del simbolismo que tanto abunda en el cine de Lynch. “La condición humana” en el que el cuadro se confunde con el paisaje de modo que nuestra representación del paisaje es una reproducción fiel del mundo pero, al mismo tiempo y tristemente, el mundo no es nada diferente de nuestra representación. “La traición de las imágenes (Esto no es una pipa)” También indaga en el conflicto de lo real y lo irreal.
2. Edward Hopper supo retratar la soledad como nadie e impresionó a Lynch con la magnitud del vacio. Estéticamente es del que más bebe.
3. Francis Bacon. David Lynch quedó impactado por la “belleza” de sus cuadros. De él le vienen el gustos por la carnalidad y visceralidad de sus trabajos más gores.

     Ya en su primera obra, Cabeza Borradora (1976), se cataloga todo un compendio de las obsesiones del director. Repleta de simbolismo, sueños, miedo y pesadillas consiguió un film surrealista reflejo de una realidad industrial en la que miraba con ojos sospechosos al estamento fundamental de la sociedad americana, la familia. Fotografiada en blanco y negro se convirtió rápidamente en pieza de culto y le abrió las puertas de Hollywood, con el que más tarde tuvo sus encontronazos. El hombre elefante (1980) y Dune (1984) gozaron del apoyo de las grandes productoras, sin embargo Dune fue un completo fracaso y le hizo ser recluido en el círculo de los directores improductivos, abandonados por la industria y resueltos a buscar en su estilo personal y en el cine independiente a un público propio.
     Con Terciopelo azul (1986), la serie de televisión Twin Peaks y Corazón Salvaje (1990) con la que ganó la Palma de oro de Cannes, renació de sus cenizas. No obstante, sus intrigantes relatos y su poca claridad argumental exigían a un espectador más atento, lo que le causó complicaciones de nuevo con los productores. Terciopelo azul le pone en contacto con Angelo Badalamenti, compositor en adelante de sus obras y pieza fundamental de ellas.
     En la televisión continua creando o participando en series, pero esta vez busca el control absoluto de ellas. Pese a que cosecha éxito con sus siguientes películas e incursiones en el mundo de la televisión, con obras como Carretera perdida (1997) y Una historia verdadera (1999), sigue siendo sospechoso de ser un director rutilante y caprichoso. Por este motivo cuando presenta el episodio piloto de una nueva serie de televisión llamada Mulholland Drive es rechazado de nuevo y ha de buscar financiación en Francia a través de la productora Studio Canal para convertir dicho episodio piloto en una película.

     Y así llegamos a Mulholland Drive. Es compleja y sencilla a muchos niveles. La película trata temas tan diversos como el amor y el desengaño, el triunfo y el fracaso, el crimen, la envidia, el poder, el arrepentimiento, y entre ellos subyace el principal, que es la manera en que el subconsciente los interpreta o distorsiona.

     De estética cincuentera, época en la que David Lynch era una niño y de la que guarda grandes recuerdos, goza en su banda sonora de hits como Sixteen reasons de Connie Stevens, I´ve told every little star de Linda Scott, y una melodía llamada Pretties 50´s compuesta por el propio Lynch, demostrando el aprecio que el director siente por esta década de rock and roll. Por otro lado, Angelo Badalamenti es el creador de sensaciones angustiosas que se acopla mediante la música a David Lynch. Entre ambos consiguen que la inquietud se apodere del espectador logrando una gran simbiosis entre la imagen, el sonido y las sensaciones.

     Todo ello ambientado en Hollywood, acertadamente llamado la “fábrica de los sueños”. Platós, calles con altas palmeras, cafeterías, mansiones, carreteras de montaña, hoteles de mala muerte y, dominando las alturas, el letrero más famoso del mundo mostrando el lugar al que pertenece, “Hollywood”. Películas clásicas como Ha nacido una estrella de William A. Wellman (1937) o su remake por parte de George Cukor (1954), o El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder (1950) legan retazos inspiradores del Hollywood menos simpático. Lynch ha confesado su admiración por esta última a la que unen coincidencias nada inocentes. El título de ambas representa una calle de Hollywood, ambas denuncian el mundillo del Hollywood del usar y tirar, del "si me vales bién y si no pues a la rue". También comienzan igual, un coche que deambula por una carretera con la ciudad de Los Ángeles al fondo, el cartel que anuncia el nombre de la calle en primer plano...

Naomi Watts irrumpió en Hollywood a los 33 años con su papel de Diane/Betty en Mulholland Dr.En la foto saliendo del aeropuerto de Los Ángeles con expresión radiante y dispuesta a comerse el mundo.
 
     Como dije, “la fábrica de los sueños”, este sobrenombre es una etiqueta perfecta tratándose de una película de David Lynch. Si por algo se caracteriza la labor del director es de crear historias en las que el peso de los sueños es primordial. La historia de Mulholland Drive es a varios niveles una historia sobre el Hollywood de los sueños, como creador y como esperanza de mucha gente que acude hasta Los Ángeles en busca de fortuna. Allí llega la protagonista, una joven Naomi Watts, recorriendo el mismo camino que hicieran miles de jóvenes actrices. Se verá envuelta en un misterio cuando al llegar a casa de su tía, ausente al estar rodando una película, se encuentra con una mujer, Rita, amnésica que ha sufrido un accidente de tráfico. Con este inicio el guión nos conduce a través de una historia detectivesca en busca de la procedencia e identidad de Rita. Poco a poco y gracias a distintas claves se irán acercando a la verdad, una verdad que ni ellas ni el espectador augurarían jamás.

Morena y rubia. Contraposición de peinados y carácteres. Si Watts lo hace bién, Harring le da el contrapunto perfecto.

     Sin ánimo de contar más de la trama, diré que el mundo onírico es crucial en la película. Cómo la vida cotidiana se filtra en nuestro subconsciente, ese lugar del cual ya no somos dueños racionales, pero en el que los deseos y los temores más íntimos se cumplen. La estructura del film por lo tanto está supeditada a ese desorden narrativo propio del laberinto del subconsciente. Mediante diferentes secuencias con personajes y situaciones dispares y aparentemente desligadas unas de otras se nos muestra esta ensoñación en la que todo es extraño. Accidentes automovilísticos, llaves de color azul, personajes estrafalarios vestidos de cowboy, mendigos que asustan al miedo, mujeres amnésicas, directores de cine con el peor día de su vida, productores terroríficos, asesinos chapuceros, un fajo de billetes, un teatro llamado “Silencio” en el que todo es falso, como el propio Hollywood, son la piezas desordenadas del puzzle que componen los ríos narrativos convergentes al final del laberinto. Un thriller psicológico en el que predominan las escenas de ambiente misterioso, pero en el que también encontramos secuencias de números musicales y de humor negro.

     La crítica a las productoras de cine y televisión se salda con una de las mejores escenas del film, aquella en la que intentan obligar al director interpretado por Justin Theroux de que escoja en el casting a una actriz que él no desea. Recordemos que la serie Twin Peaks se fue al traste debido a la influencia de la cadena ABC que interfirió en los planes de Lynch y éste insatisfecho del rumbo que tomaban las decisiones de la productora decidió dar carpetazo a la serie. Queda nota de la hipocresía y corrupción de este negocio que la Filmoteca ya apuntó con la proyección de El juego de Hollywood de Robert Altman (1991). Desde entonces casi todas sus obras están producidas por él mismo, algunas accesibles únicamente en su página de internet como Dumbland (2002) y previo pago. El uso de la web, así como el uso de los nuevos métodos en el campo del cine digital, Inland Empire (2006), lo convierten en uno de los directores más acordes con esta época de rápidos avances tecnológicos.



Lynch estuvo nominado en 2001 al Oscar al mejor director, pero le fue arrebatado por Ron Howard, director de Una mente maravillosa. El Festival de Cannes, en la antípodas de la política de al academia de Hollywood, si que le concedió la Palma de Oro por su labor en esta película.


     
En la cita que encabeza este escrito, David Lynch nos invita a resolver el misterio por nosotros mismos. Nos incita a pensar. Públicamente ha dicho que cada uno debe interpretar la historia de Mulholland Drive según las sensaciones que le produzcan y que ni él mismo conoce el resultado final. Viendo varias entrevistas con las actrices y escenas del rodaje, tal afirmación me parece algo tramposa y habría que valorarla como la continuación del juego misterioso en el que Lynch quiere que participemos. Cierto es que nunca ha desvelado nada al respecto, aun así ahí van unas cuantas claves para la mejor comprensión y disfrute de la historia. Si has visto la película y te quedan dudas, te invitamos primero a reflexionar, después puedes leer lo que a continuación cabría considerar como la verdad sobre Mulholland Drive… o no.


José Martínez Trigueros.


Explicaciones Mulholland Drive. Manual de uso y disfrute.


     Viendo la película de nuevo, escuchando entrevistas de las actrices en el set de rodaje y durante la promoción, sondeando por la red la opinión de expertos y aficionados, ahí van unas cuantas claves.

     La trama principal es la que sigue:
Diane (Naomi Watts) ha terminado su relación con una chica que vive en la misma urbanización que ella -la mujer que va a buscar las pertenencias a su casa- y tiene una amante, llamada Camila (Laura Elena Harring), de la que está enamorada. Camila no corresponde a este amor, tan sólo es una relación más, además de que anuncia su matrimonio con el director de la película en la que ambas trabajan. Diane, al descubrirlo, se siente despechada y humillada y decide contratar a un asesino a sueldo para que mate a su ex-amante. Cuando descubre que éste ha cumplido con el encargo se suicida destrozada por el arrepentimiento. Punto y aparte.

En los créditos Naomi Watts y Laura Elena Harring aparecen dos veces. Una interpretando a Betty/Diane Selwyn y la otra a Rita/Camila Rodes

     La primera hora y cincuenta minutos aproximadamente, salvo un plano al comienzo en el que se ve la almohada de una cama que se funde a negro, serían los sueños que tiene Diane después de haber contratado al asesino e irse a dormir (el plano de la almohada).
     A partir de ahí viene la historia en la que Diane, ahora llamada Betty, sueña con una vida en la que todo es perfecto:
-Su amada, ahora llamada Rita, es amnésica. Ha olvidado su pasado y puede volver a conquistarla.
-Pese a que en la vida real es una actriz de segunda, en el sueño es una joven promesa que se come el mundo en el primer casting que hace en Hollywood.
-El asesino contratado por ella, en el sueño es un torpe desmanotado al que todo sale mal. El arrepentimiento que sufre hace que su subconsciente boicotee el trabajo del sicario.
-El único testigo de la contratación del asesino en la cafetería, muere de un susto cuando recibe terapia con su psicólogo.
-El director de cine, su competidor por Camilla, sufre la desfachatez de unos productores tiránicos y monstruosos. Es engañado por su mujer y buscado por un extraño personaje vestido de cowboy.
-Al empezar la película hay una escena de unos jóvenes bailando. Más tarde Diane comenta que ganó un concurso de baile.
-El sueño termina cuando el cowboy le dice “¡Eh preciosa, es hora de despertar!”.
-En su sueño Diane es libre de toda culpa y por eso el bolso con el dinero y la llave azul pertenecen a Rita y ésta a su vez no sabe de donde salieron.
-Betty y Rita investigan el misterio de esta última y llegan a unos apartamentos. Al entrar a la habitación encuentran el cadáver de una mujer. Representa la muerte de Camilla y la posibilidad de suicidio de Diane.
-En mitad de la noche se dirigen al Club Silencio y esa canción triste, y toda esa parafernalia no es más que el reflejo del estado de ánimo de Diane: totalmente afligida por lo que hizo. Revisa su bolso y encuentra una cajita azul (su conciencia) la cual no había visto nunca antes. Vuelven juntas al apartamento de su tía, pero luego vemos que Diane desaparece. Esto se debe a que la verdad está a punto de ser descubierta y no la quiere enfrentar. Rita abre la caja, el vaquero la despierta y allí termina el sueño.
-Diane despierta y llega su expareja a pedirle sus cosas y le dice que otra vez la han estado buscando los detectives, lo que quiere decir que la han estado buscando por la desaparición de Camilla. En la mesa está la llave azul. El asesino ha hecho su cometido.
-Después de esto ya no hay más sueños sino recuerdos contados en flash-backs. Vemos que recuerda sus conflictos con Camilla, cuando la veía con Adam en el rodaje de la película y cuando es invitada a la fiesta de Mulholland Drive.
-Vemos de nuevo a la camarera llamada Betty, misma que Diane recordó en su sueño y cuyo nombre utilizó para ella misma. El asesino le muestra la llave azul y le dice que cuando todo este hecho la encontrará.
-El vagabundo (los miedos de Diane) abre la cajita (conciencia) y deja libre a los ancianos (remordimientos) quienes la atormentan hasta que decide poner fin a su vida.


     Asumiendo que todas estas pistas sean la biblia de la película y que aceptándolas el film tendría un sentido “lógico” y entendible, no podemos afirmar que quede claro la separación en dos partes, ni que una sea anterior a la otra, y si una fuera un sueño cual de ellas sería. Lynch omite información con el propósito de dejar abierta la interpretación de los hechos.


Bonus.
Viñetas.

Durante 9 años, Lynch publicó en un periódico la tira cómica “El perro más enojado del mundo”. Previa a Cabeza borradora, Lynch se sometió a terapia, pero no encontró una mejor que dibujar dicha viñeta y verter toda su ira en ella.


¿Qué haría el perro más cabreado del mundo si criticaran a David Lynch?

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