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PRÓXIMO CICLO: "HISTORIA DE LA URSS"

martes, 27 de julio de 2010

El chico de Charles Chaplin.

Ficha técnica y sinopsis. Portada del programa de mano.

“Si la ayuda y la salvación han de llegar sólo puede ser a través de los niños. Porque los niños son los creadores de la humanidad.”
Maria Montessori (1870-1952) Educadora y médica italiana.


    El Chico (The Kid, 1921), supuso un auténtico punto de inflexión en la filmografía del gran genio Charles Chaplin, cuando en 1921 lo rueda como su primer largometraje, tres veces más largo de lo que hasta entonces tenía filmado. “6 reels of joy” (6 rollos de diversión); así, anunciaba el cartel promocional el nuevo rumbo en la carrera del director, que supondría el principio de una serie de largometrajes que son uno de los legados más importantes de la historia del cine.


     Anteriormente, Chaplin, había trabajado en más de sesenta películas contando las realizadas para las productoras Keystone, Essanay y Mutual. El Chico (The Kid, 1921) fue producida una vez cancelado el contrato que Chaplin firmó con First National y, en el cual, ya había rodado films como A dog’s life (1918) o Shoulder Arms (1918) con gran éxito. Sin embargo, en los planes de Chaplin siembre había rondado la idea del auténtico control sobre sus películas y , por ello, fundo junto a grandes nombres de la industria cinematográfica de principios de los años 20 como Mary Pickford, D.W. Griffith y Douglas Fairbanks la United Artist con la intención del máximo control de producción, distribución y derechos sobre las películas rodadas.

     Chaplin, seguro de sí mismo más que nunca a pesar del mal momento personal por el que pasaba, comenzó el rodaje de El Chico producida por él mismo, sin tener todavía la United Artist en marcha.

Cartel promocional de El chico en España y Latinoamérica
     Chaplin pone en El Chico más medios, pasión y trabajo que en ninguno de sus anteriores filmes; rueda 150.000 metros de negativo para conseguir los 1.800 definitivos, con una proporción de rodaje en tomas de 53 a 1, algo impensable hoy en día y que roza el límite de la búsqueda de perfección; con este dato, podemos hacernos una idea de la ambición de Chaplin y su autentica búsqueda de la perfección cinematográfica.

     El Chico, es tras su sencillez narrativa y técnica, una autentica obra de arte; el cine de Chaplin era muy primitivo en las formas, rodando prácticamente en el mismo ángulo y desde una perspectiva siempre desde el espectador hacia la acción en pantalla; prácticamente, nunca hizo grandes movimientos de cámara, pero llego a conseguir un gran dominio de ese plano teatral en el cual permitía u omitía ver al espectador lo que le interesaba, llegando a puntos de comedia y drama inolvidables.

     Uno de los detalles que a mí particularmente más me conmueve de su forma de comunicarse con el espectador es la mirada directa al objetivo; Chaplin llego a dominar este gesto consiguiendo siempre su objetivo de complicidad para con el espectador, tanto cómicamente como en los momentos dramáticos. Teniendo en cuenta su personaje, el “tramp”, que casi siempre se llevaba las de perder, sus miradas a nosotros siempre permanecerán como cómplices de lo incomprensible de la vida.

     En El Chico, una de las escenas más conmovedoras es en la que el niño es “secuestrado” por los trabajadores sociales; él escucha al niño en la calle desde la casa y su mirada es fija, directa al objetivo; Chaplin renunció al lógico eje de mirada hacia el niño, para utilizar este recurso y hacer participe al espectador del drama que sucedía; la tensión aumenta y la impotencia del espectador al ver la mirada de Chaplin es inmediata.


El pequeño Jackie Coogan es alter ego de Chaplin.

     La realización de El Chico fue muy accidentada, sobre todo, debido a los problemas personales de Chaplin; la pérdida de un hijo recién nacido y su divorcio de Mildred Harris. También, se intentó confiscar varias veces el negativo que finalmente Chaplin logró enviar a un laboratorio en Lake City, territorio de los mormones, donde ninguna ley de confiscación llegaba. Una vez firmado el divorcio, se reanudó la filmación y ya terminada la película se enzarzó en largas discusiones con los nuevos productores por cuestiones económicas. Finalmente, por su porcentaje en beneficios, Chaplin cobrará más de un millón de dólares y El Chico supondría un gran éxito en el mundo entero constituyendo una revelación de un nuevo concepto en la filmografía del cineasta.

     Para ser exactos, El Chico es un melodrama rescatado de la tragedia en los momentos finales con un reclamo comercial que nos hace recordar la magia del cine para deformar la realidad. Como en una anterior película muda pasada por esta filmoteca en Septiembre del año pasado, El Último (Der Letzte Mann, 1924), del genio F.W.Murnau, Chaplin decide, seguramente con una motivación puramente comercial, darle un giro imposible a la par que genial a la tragedia que se suponía.

     De esta forma, y al igual que en El Último, la historia real debe terminar cuando el vagabundo se queda dormido en la puerta de su casa. Chaplin, consciente de esto, rodó un irónico sueño; a mi parecer, de los más interesante a estudiar de la película porque incluye mucho sarcasmo y detalles impensables dentro de un film de las características de El Chico pero que dan parte del estado anímico del cineasta en el rodaje. Chaplin, incluye sin motivo narrativo aparente con lo que venía contando una especia de crítica irónica a la corrupción y al pecado. De alguna manera, esta analizándose a si mismo; en la escena del sueño participa Lita Grey que en ese momento sólo tenía 12 años aunque fue caracterizada para aparentar 18; Chaplin intenta excusar en el sueño los recientes escándalos de los que era partícipe ironizando sobre la seducción y los instintos más primarios; en el sueño, todo es angelical hasta que entra el pecado y el vagabundo muere.

     Con esto, Chaplin denuncia un apaleamiento al que estaba siendo sometido públicamente por sus deslices personales. También, refleja la tragedia del personaje del vagabundo que hasta en el más idílico de los sueños muere trágicamente. No sobra con la realidad; el vagabundo no tiene derecho tan siquiera a soñar. Este es el momento más trágico del film y el punto de inflexión hacia un feliz e inesperado final.

El chico y el vagabundo durante un descanso del rodaje.

     Para esta película, Chaplin busca insaciablemente a su alter ego en un niño. Finalmente, y tras verlo en un espectáculo de variedades, contrata pequeño Jackie Coogan, quizá el primer niño mediático de la historia del cine. Su éxito fue tremendo tras realizar esta película. Pero, también fue el primero en sufrir las consecuencias de un éxito tan grande a una edad tan temprana y de la explotación que eso supone. A su mayoría de edad, Jackie Coogan estaba arruinado; sus padres lo explotaron hasta la saciedad, algo que hoy día ya conocemos de sobra. Posteriormente podemos encontrarlo interpretando al tío Lucas de la familia Addams, por ejemplo.

     En El Chico, Jackie Coogan imita a la perfección todo lo que su mentor le explicaba llegando a robarle muchos planos al gran cómico y a ser el auténtico protagonista. Es increíble observar la gran complicidad que consiguió Chaplin con el pequeño en el film donde parece que sean un dueto cómico con una relación más larga.

El asombro y picardía de un niño de la calle... La imagen iconoclasta de Jackie Coogan en El Chico creada por la irrepetible figura de Charles Chaplin.

     Respecto al papel de esta película dentro del ciclo de este mes, Niños de la calle, hay que mencionar que es una película prácticamente autobiográfica. Chaplin sufrió en sus carnes una infancia triste y dura; separado de su madre junto a su hermano y explotado siendo muy niño en varios espectáculos llegó hasta los Estados Unidos sin un duro; durante el rodaje de esta película Chaplin estuvo en contacto por primera vez con su madre y hacia el final del rodaje la llevo a América a reunirse con él. Esto, demuestra a que nivel estaba implicado emocionalmente el director con lo que estaba narrando.

     El Chico es un auténtico reflejo de la infancia de un niño huérfano contado desde alguien que sabía lo que eso era. Para ello, rememoró fielmente los decorados de esas calles inglesas donde el pasó su infancia; los tejados, las puertas de las casas, sus habitantes, según Chaplin todo fue real. Ya en su vejez, en los años 70, compuso una deliciosa banda sonora para un film que siempre tuvo muy presente y que adoraba.


Una de las escenas más conmovedoras es en la que el niño es “secuestrado” por los trabajadores sociales; Chaplin escucha al niño en la calle desde la casa y su mirada es fija, directa al objetivo; Chaplin renunció al lógico eje de mirada hacia el niño, para utilizar este recurso y hacer participe al espectador del drama que sucedía; la tensión aumenta y la impotencia del espectador al ver la mirada de Chaplin es inmediata.
El Chico es un melodrama rescatado de la tragedia en los momentos finales con un reclamo comercial que nos hace recordar la magia del cine para deformar la realidad, esta vez, gracias al humor y genio incomparable de Charles Chaplin.


     Una auténtica obra de arte, de nuevo, de este gran artista universal para cerrar el ciclo de este mes y el segundo curso de la Filmoteca de Sant Joan D’Alacant que espero haya sido del agrado de todos.
Muchísimas gracias a todos mis compañeros y a ustedes, espectadores, por hacer que este proyecto siga adelante.


Javier Ballesteros.
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Cartelería internacional.

1 comentario :

HERACLITORIS dijo...

Hola, quisiera felicitarte y añadir un comentario: Para mí, lo más importante de la película está al principio. Desde el punto de vista narrativo y dejando de lado otros aspectos técnicos secundarios, el chico rompe los cristales y la cámara se detiene en el vacío durante una eternidad, hasta que aparece el cristalero...
Es una alegoría del sistema que genera una solución a un problema que no existiría pero interesa que exista... Realmente genial!