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PRÓXIMO CICLO: "CINE LGTB"

jueves, 6 de junio de 2013

Shame de Steve McQueen.


Ficha técnica y sinopsis. Portada del programa de mano.


"El hombre es el ser que manifiesta su libertad eligiendo sus esclavitudes"

Jean-Paul Sartre.

Con tan solo dos películas estrenadas, Hunger (2008) y Shame (2011), y con una tercera cuyo estreno está previsto para diciembre de este año, Twelve years a slave (2013), se puede considerar al cineasta londinense Steve McQueen  (Londres, 1969)  como una de las figuras claves, de referencia, a seguir de cerca en esta segunda década del siglo XXI. El cine de McQueen adviene una actualización significativa a la corriente neoexistencialista en el cine europeo de los últimos veinte años. McQueen se adhiere, así, al discurso de cineastas como Krzysztof Kieslowski, Gaspar Noé o Michael Haneke. Un discurso que, hasta la llegada de McQueen, profetizaba un hastío existencial, misántropo y desesperado para el nuevo siglo, cada vez más agudo cronológicamente en la filmografía de estos cineastas, y que McQueen finalmente ha conseguido sintetizar en su breve, pero revolucionaria, filmografía.

            Aunque los lugares y épocas que trata McQueen en su cine son definidos, no marcan un tiempo o espacio concretos. Lo narrado en sus películas significan una especie de alegorías del tiempo presente a partir de lugares y épocas muy diversos entre sí. McQueen parte de un de los tema clave en todas sus películas hasta la fecha: la esclavitud, literal y metafórica, del individuo y de la sociedad. Así pues,  la aspiración de libertad es el núcleo de todas las películas escritas y dirigidas por McQueen hasta hoy. Eso sí, todas ellas marcadas por un estigma de culpabilidad autodestructiva, paradójica, ambigua, misántropa y, sobre todo, provocadora. Muy provocadora.

               Alrededor de todo ello, McQueen esconde en su discurso un aura de pecado universal muy propio de la religión cristiana y de la filosofía occidental. Cabe recordar que en todas sus películas hay alguna reseña bíblica o referencia a filósofos clásicos griegos, por ejemplo. También, es significativo el origen de los individuos tratados tanto en Shame como en Hunger, irlandeses que parecen esconder un pasado educativo y religioso, estricto y aprisionador, como motor de sus desequilibrios y traumas del presente.   
  
Steve McQueen durante el rodaje. 
 
              Resulta inevitable trazar una relación directa entre la anterior película de McQueen, Hunger, y Shame, para tratar de descifrar las claves y temática tratados en esta última. De esta manera, observamos que ambas películas tratan la esclavitud al cuerpo de forma diametralmente opuesta. En Hunger, su protagonista, Bobby Sands, interpretado por Michael Fassbender, es un miembro del IRA que lidera una huelga de hambre en una prisión norirlandesa de máxima seguiridad. Sands encuentra el camino a la libertad a través de llevar al límite su cuerpo y su mente. En la explícita secuencia final de la película con Sands agonizando en la cama, vemos como la muerte lo libera de su propia autoagresión y martirio a su cuerpo.  Shame comienza con un plano similar y con el mismo actor protagonista. Vemos a Michael Fassbender, quien interpreta a Brandon Sullivan, tumbado en una cama, en un plano volcado horizontalmente. Es un plano largo, en el que su rostro, impasible, ya indica desde el comienzo que estamos ante un personaje totalmente opuesto al que interpreta en Hunger. Si en Hunger el rostro, y cuerpo, de Bobby Sands al morir muestran una liberación, en Shame, el rostro de Brandon muestra humillación, hastío y automatismo. Por lo tanto, esclavitud y vergüenza. Es un esclavo de su propio cuerpo, en un plano que indica que acaba de consumir un acto de automatismo, de adicción, tras el que surge el sentimiento de vergüenza a la que alude el título de la película.  

Si en "Hunger" el rostro, de Bobby Sands al morir muestra una liberación, en "Shame",
el rostro de Brandon muestra esclavitud y vergüenza.

                 Así, en Hunger se trata el tema de la libertad a través de los límites del cuerpo del protagonista, en un espacio de esclavitud. En Shame, al contrario, el cuerpo de Brandon es su prisión, en un espacio de libertad absoluta. Con Shame, McQueen parte de la adicción al sexo para explorar la misma fórmula que ya hizo con Hunger de una forma opuesta.


 El cuerpo de Bobby Sands significa su camino a la libertad,
      mientras que el cuerpo de Brandon Sullivan es su prisión.
 


















            Shame cuenta la vida Brandon Sullivan, un adicto al sexo, desde su propio punto de vista narrativo. Brandon nació en Irlanda y emigró a los 12 años, junto a su hermana Sissy y sus padres, a Nueva Jersey, en Estados Unidos. Tiene treinta y tantos años, es atractivo, discreto, tímido y solvente económicamente. Vive solo, en un apartamento amueblado de forma minimalista en Nueva York, y tiene un buen puesto de trabajo en alguna empresa relacionada con la publicidad o el marketing. Esto es todo lo que sabemos directamente de la imagen pública de Brandon, que lo representa en su entorno diario con sus compañeros de trabajo y vida social. Sin embargo, desde la primera secuencia, McQueen comparte con el espectador su realidad íntima y personal, su punto de vista, su rutina diaria, sus viajes en metro, su adicción al sexo, su hipersexualidad. La maestría en la dirección de McQueen impresiona con el magnífico montaje de los dos roles de Brando: el público, superficial, y el íntimo, desgarrador, en alternadas secuencias en varios untos claves de la narración.El uso de flashbacks y cambios de ritmo para mostrar la situación social y caída a los infiernos de Brandon son simplemente perfectos. McQueen recurre a planos extremadamente largos para mostrar el vacío existencial de Brandon sin los que sería imposible una lectura correcta de su rutina y su tedio. Por otra parte, recurre a un mayor ritmo de montaje al tiempo que la descomposición existencial de Brandon aumenta. De alguna manera, McQueen muestra magistralmente con los cambios de ritmo en el montaje, y las secuencias alternadas, el autocontrol de Brandon en sus actos, así como la pérdida del mismo.


Michael Fassbender interpreta a Brandon Sullivan.

     La definición de hipersexualidad es muy reciente para la adicción al sexo y no hace distinción entre la enfermedad en mujeres y hombres. Anteriormente, la adicción al sexo de las mujeres estaba marcada por la denominación de ninfomanía, y en los hombres se definía como satiriasis. Una palabra, satiriasis, derivada directamente de los ‘sátiros’, que en la mitología antigua están a menudo relacionados con el apetito sexual y, por ejemplo,  los pintores de vasijas solían representarlos con erecciones perpetuas.

              El cuadro clínico está actualmente muy definido:
 “La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación visual que hace que el individuo exacerbe su natural sexualidad hasta la adicción.
Esto provoca que se autoestimule genitalmente y una vez alcanzado el orgasmo, puede no resultar en la satisfacción emocional (o sexual) a largo plazo del individuo; o bien escale en mayores grados de placer. La hipersexualidad se manifiesta en individuos que fueron reprimidos sexualmente en su infancia o en su adolescencia; y en los de mayor edad, el sentimiento de perder el vigor sexual (especialmente en hombres) y desear mantener la libido consumiendo pornografía.
En ocasiones, la hipersexualidad va acompañada de sentimientos de malestar y de culpa. Se piensa que esta insatisfacción es la que alienta la elevada frecuencia de estimulación sexual, así como síntomas psicológicos y psiquiátricos adicionales. Otra manera en que se manifiesta la hipersexualidad es cuando ocurre la ruptura con la pareja en que la relación ha sido predominantemente sexual, el o la afectado(a) o abandonado(a) busca a la pareja inconscientemente en otras parejas sexuales y de este modo se produce la adicción al sexo.
Los hipersexuales pueden tener problemas laborales, familiares, económicos y sociales. Su deseo sexual les obliga a acudir frecuentemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, buscar páginas sexuales en Internet, realizar con frecuencia llamadas a líneas eróticas, buscar el contacto sexual mediante citas a ciegas, entregarse al sexo ocasional con desconocidos, etc., y hacen que su vida gire en torno al sexo.” 
           La adicción al sexo de Brandon está relacionada directamente con el lugar que habita, Nueva York. La elección de Nueva York como espacio en el que desarrollar la historia de Brandon no fue gratuita y el propio McQueen afirmó lo siguiente a propósito de situar la historia de Brandon en Nueva York: 

“No pertenece a ningún lugar concreto. Puede ser ningún lugar y todos al tiempo. Pero Nueva York alude directamente a la libertad y el verdadero tema de la película es la libertad. Brandon tiene la libertad al alcance de su mano en una ciudad donde existe el acceso a todo y para todos.”
Así, McQueen sitúa a Brandon en el peor de los escenarios posibles para controlar su adicción al sexo: Nueva York.

              Sin embargo, no es hasta la llegada a Nueva York desde Los Ángeles de la hermana de Brandon, Sissy, cuando somos conscientes de que en su soledad Brandon ejerce un control de su adicción y su vacío emocional. Este control es totalmente desequilibrado tras la llegada de su hermana Sissy, un personaje tan autodestructivo, o más, que el propio Brandon, al que hay que sumar una dosis de dependencia emocional mucho mayor.

Carey Mulligan interpreta a Sissy Sullivan, la hermana de Brandon,
 cuya dependencia emocional hacia su hermano es una de las claves de "Shame".
   

                    Sissy significa para Brandon aquello que realmente respeta, la unión y la familia, a la vez que supone el enfrentamiento con los traumas familiares del pasado. Aquí se sitúa uno de los mayores aciertos de McQueen, sino el que más, en el planteamiento de la relación entre Brandon y su hermana Sissy: la no revelación del suceso traumático en la vida familiar de ambos. Somos conscientes de un pasado traumático que ha derivado en el carácter autodestructivo de ambos, en sus patologías psíquicas y sus vacíos emocionales. Sin embargo, McQueen, al no revelar dicho pasado familiar, consigue situar la historia de la familia en ninguna parte, aumentando el sentido existencialista del film y la desconexión dramática de la narración.  Es con la desdramatización de la historia con lo que McQueen consigue mostrar el vacío emocional de ambos hermanos, a la vez que el del resto de personajes secundarios del film. 

     Todos los personajes secundarios en Shame están perfectamente perfilados con el objetivo de mostrar que la enfermedad de Brandon está potenciada, de algún modo, con la propia enfermedad colectiva de la sociedad de Nueva York, del vacío existencial de sus ciudadanos. Todos los que rodean a Brandon se sienten, de una manera u otra, insatisfechos a pesar de su solvencia económica o familiar. Es el caso de David, el jefe de Brandon, que busca en la infidelidad matrimonial su válvula de escape a su rutina y alienante vida. Sin embargo, el interés de David por el sexo es absolutamente superficial  e incluso se hace evidente en varias secuencias. Por ejemplo, cuando advierte a Brandon de que han encontrado su disco duro podrido de pornografía e insinúa a Brandon que solo un enfermo puede contemplar tal material, dirigiéndose a otro subordinado de menor rango. Para David, la infidelidad es solo una moda con la que demostrar su lugar en la sociedad, un superficial ‘modus operandi’  de la clase alta de Nueva York para liberarse de su esclava rutina diaria.“¡Tan siquiera sé que es un ‘creampie’!” dice dirigiéndose con complicidad a Brandon, quién lo mira con asombro, pues es evidente que David nunca ha buscado pornografía en Internet.


                                                                    James Badge Dale interpreta a David, el jefe de Brandon.

   
               En otro apunte curioso, David alude a los cínicos de la antigua grecia en un monólogo que dirige a sus subordinados en una de las reuniones de equipo de trabajo.  David es el personaje a quien, tal vez, más desprecia Brandon y el que sugiere más estupidez de todos. Es muy probable, que McQueen quisiera aludir a la mitología griega, a los sátiros de los que proviene la anterior denominación de la adicción al sexo, en boca de alguien como David, tan falso en sus actos como en su discurso.

Además de Sissy, símbolo catalizador de la pérdida de control emocional de Brandon, el otro personaje femenino que lo desequilibra y deriva en el descenso a los infiernos de su enfermedad,  es su compañera de trabajo, Marianne, con quien trata de comenzar una relación. Es en la relación con Marinne cuando Brandon es consciente de su pérdida de control, tras el frustrado acto sexual con ella. Anteriormente, todo parece indicar que la llegada de Sissy a la vida de Brandon, e incluso el desprecio a la actitud de su jefe, le sirve a Brandon como reflexión ante su hipersexualidad y se establece un punto de inflexión, de esperanza y salvación.


Nicole Beharie interpreta a Marianne, la compañera de trabajo de Brandon.


    Sin embargo, ocurre todo lo contrario y ante la imposibilidad de sentir afecto por Marianne, con el interrumpido acto sexual con ella,  la enfermedad se apodera de Brandon en su punto más álgido y lo deriva al descontrol absoluto, en un descenso a los infiernos que significa la serie de secuencias más provocadoras y duras de la película. Con un ritmo en aumento, McQueen nos muestra la caída de Brandon, que no tiene límites. Brandon ha perdido el control de su enfermedad y la demanda de afecto ante su dependiente hermana. Es en el clímax, literal, de la secuencia, cuando oímos a Sissy dirigirse a Brandon, reclamando su afecto, y ayuda, indicando la única frase directamente relacionada con el pasado de ambos hermanos: "No somos malas personas. Solo venimos de un mal lugar". Ambos hermanos están en la misma caída libre hacia la autodestrucción. Sin embargo, su falta de comunicación, implícita en el montaje de la secuencia, muestra una desfragmentación familiar, presente y pasada.  La magistral banda sonora, presente en todo momento, indica el peor de los desenlaces.


Brandon Sullivan en el clímax de su enfermedad y desequilibrio emocional.


 
       McQueen termina la película como la empezó: con una secuencia en el metro; tal vez un símbolo freudiano de la compulsividad o virilidad masculina. En ambas secuencias, Brandon mira fijamente a la misma chica, como un cazador a su presa, esclavo de un cuerpo y una enfermedad que no le da otra opción. En el primer encuentro con la chica en el metro, Brandon corre tras ella al parar el metro y bajarse la chica, tras un breve lapsus de autocontrol finalmente frustrado. En el segundo encuentro, y secuencia final de la película, Brandon observa el anillo de casada de la chica y nada de lo que ocurre después es desvelado.
                 La tensión entre la enfermedad de Brandon y su redención ante la familia es evidente en este magistral final de Shame en el que no sabemos si esta tensión será duradera o si una de las partes cederá ante la otra, en el atormentado cuerpo y espíritu de Brandon Sullivan.


La tensión entre la enfermedad de Brandon y su redención ante la familia marca el abierto final de "Shame"


       
             Para el recuerdo quedan secuencias memorables como la de Sissy cantando “New York, New York” en una interpretación magistral de Carey Mulligan, melancólica y maravillosa, o las secuencias de Brandon corriendo por las calles de Manhattan, al tiempo que escuchamos a Bach. McQueen nos muestra el tedio enfermizo de la sociedad de Nueva York, a través de la rutinaria salida nocturna para correr por las calles de Brandon. En una secuencia memorable, Brandon llega al puerto de Manhattan y con la mirada perdida observa el horizonte. Tal vez, su mirada es hacia su Irlanda natal, tal vez hacia el símbolo de la libertad neoyorquina.  


Carey Mulligan interpreta una melancólica "New york, New York",
 en una de las secuencias más emotivas de "Shame".


       
            Lo que es seguro es que las influencias en McQueen de la nouvelle vague, entre otras corrientes de los 60, es evidente en estas secuencias.  No es difícil rememorar a Antoine Doinel en  Los 400 golpes de François Truffaut (Les 400 coups, 1959), al observar a Brandon correr en un plano secuencia a un lado de la pantalla o al observar su mirada perdida al llegar al puerto de Manhattan.


La influencia de "Los 400 golpes" de Truffaut en "Shame".


       

              Michael Fassbender ganó la Copa Volpi al mejor actor en el festival de Venecia de 2011, y fue nominado al Globo de Oro y a los BAFTA, por su extraordinaria interpretación como Brandon Sullivan. Steve McQueen ganó el premio FIPRESCI en Festival de Venecia de 2011 y fue aclamado internacionalmente por la crítica durante el pasado 2012.

          Tras dos obras como Hunger  y Shame, con su tercera película, Twelve years a slave, que se estrenará en diciembre de 2013, es más que probable que Steve McQueen vuelva a sorprendernos, consolidándose como uno de los maestros del cine moderno.
Javier Ballesteros



Análisis audiovisual





1 comentario :

Sprezzatura dijo...

El mejor análisis de la película de Shame que he leído de verdad, felicidades, es importante resaltar estos puntos pocos conocidos, llegar a la profundidad. Es una película fácil de conseguir o ver en cine online que de verdad logra provocarte muchas cosas, desde asco, impaciencia, incomodidad, lujuería, compasión entre otras cosas. Realmente muy buen film!