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martes, 3 de agosto de 2010

Sin novedad en el frente de Lewis Milestone.

Ficha técnica y sinopsis. Portada del programa de mano.
-"Aquí se exibe la guerra tal como es: una carnicería". 

-"La Sociedad de las Naciones no podía hacer una inversión mejor que comprar todas las copias de la película, reproducirlas en todos los idiomas para que pueda ser vista en todas las naciones todos los años hasta que la palabra guerra desaparezca de los diccionarios". 
Lewis Milestone. 

-“Este relato no es una acusación ni una confesión, ni mucho menos una aventura, ya que la muerte no es ninguna aventura para quienes se enfrentan a ella cara a cara. Sencillamente intenta hablar sobre una generación de hombres a quienes, a pesar de haber escapado a las bombas, la guerra destruyó.” 

-”Vivimos en las trincheras, luchamos, intentamos seguir vivos y a veces nos matan. Es todo.”
 Fragmentos de la película. 

           Ésta fue la primera gran película antibélica de la era del sonido. No sólo es destacable por su mensaje pacifista, sino por el hecho de que una película americana tratara el tema de la “Gran Guerra” desde el punto de vista del enemigo.

Antes de comenzar con la proyección de la película, introduciremos un pequeño resumen de lo que fue la Primera Guerra Mundial (1914-1918), aprovechando que tanto esta película como “Senderos de Gloria”, nos muestran más ampliamente los dos lados del frente.

Desde el punto de vista alemán y haciendo referencia al título original del film, Alemania estuvo enfrentada con Francia en el llamado frente occidental que es donde se desarrolla la acción.
Está dirigida por Lewis Milestone, el cual participó en la Primera Guerra Mundial en la que trabajó como ayudante de dirección en los filmes de entrenamiento de las tropas estadounidenses. A partir de aquí, adquirió una serie de conocimientos que fueron la base para convertirlo en uno de los directores de referencia de la década de 1920 en Hollywood. Cuando acabó la guerra se trasladó a dicha ciudad para incorporarse en la industria del cine. Saltó a la fama con “Hermanos de armas” de 1927, con la que ganaría su primer Oscar como director. Tres años después ganó el segundo por “Sin novedad en el frente”. 

El argumento, adaptación de la novela del mismo título de Erich Maria Remarque, trata de un grupo de jóvenes voluntarios alemanes en la Primera Guerra Mundial. Al verlos por primera vez son unos escolares optimistas, patriotas, llenos de fe en la gloria de la patria. Pero, más tarde, cuando se encuentran con la miseria de la vida en las trincheras y empiezan a comprender la atrocidad y el derroche inútil de la guerra, sus ilusiones románticas se deshacen rápidamente, su idealismo se esfuma. La última toma, la del soldado y la mariposa sigue siendo uno de los momentos más vívidos e inolvidables de la historia del cine. Entre los muchos valores de la película se cuenta el de no hacer concesiones al público, siendo un retrato bastante crudo para los espectadores, sobre todo en las escenas de batalla. Fue valiente por parte de Hollywood abordar este tema en la época en que la Depresión empezaba a notarse, y el público buscaba escapismo. Tal vez por eso el tono de la película haga uso, a veces, de un humor negro que haga menos dura la historia que se nos está enseñando. Pero su gran éxito quizá se debiera a que era una película asombrosa para su época desde le punto de vista técnico. En aquellos comienzos del cine sonoro, cuando los equipos todavía eran primitivos, el director fue uno de los primeros que utilizó una grúa gigante para obtener una toma panorámica del paisaje embarrado y destrozado donde luchaban y morían los hombres. En la batalla se utilizan numerosas explosiones y se hace uso de los travelling para mostrar el avance o retirada de posiciones. Como espectadores avanzamos, trinchera a trinchera, con el frente de la guerra. El resultado es una visión realista de la guerra de trincheras. El sonido ambiente es fundamental, compuesto sobretodo por explosiones, disparos de ametralladoras y silbidos de bombas. El montaje utiliza los fundidos a negro para separar el avance de la guerra, desde el alistamiento hasta el regreso al frente.


El protagonista fue Lew Ayres, que el año anterior había aparecido junto a la Garbo en la última película muda de ésta, “El beso”. Ayres sólo tenía 21 años por entonces; tuvo una larga carrera llena de éxitos, aunque su estrella se empañó cuando se declaró objetor de conciencia en la Segunda Guerra Mundial.
“El idealismo se ha perdido. Ahora sólo quedan el desánimo, la derrota y la muerte”. Estas fueron sus declaraciones al respecto.

“Sin novedad en el frente” es la película por la que siempre se le recordará. Lo mismo podría decirse de Milestone, la verdadera estrella de la película. Aunque dirigió otras buenas películas, entre ellas la versión de 1931 de “Primera Plana”, “Sin novedad en el frente” sigue siendo su gran obra maestra. Ésta es una película por la que no pasa el tiempo, hace un acercamiento real a la guerra y a todo su entorno.

El relato tiene la frescura de hace más de 70 años. A diferencia de muchas películas con “mensaje” esta adaptación conserva todo su impacto y poder original. Las batallas son siempre libradas por la juventud, que no eran conscientes de su inútil sacrificio, creyéndose invencibles e invulnerables. Los que nunca tendrán que afrontar a la muerte siempre les gritarán desde atrás, o desde la seguridad de una cervecería con mapas desplegados sobre la mesa, una cerveza en la mano y un puro en la otra. Alentándoles a avanzar, pero incapaces de ponerse en vanguardia. Esos hombres, escondidos en sus cuarteles lejos de la batalla, seguirán mandando jóvenes y más jóvenes a luchar y a morir por ellos.

JMT.


 Cartelera diversa


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