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PRÓXIMO CICLO: "HISTORIA DE LA URSS"

miércoles, 1 de marzo de 2017

Presentación del ciclo "El cine de Irán". Marzo 2017.



«Es un gran honor recibir este valioso premio por segunda vez. Quiero dar gracias a los miembros de la Academia, a mi equipo en Irán, a mi productor Alexandre Mallet-Guy, a Cohen media, a Amazon y a mis colegas nominados en la categoría de mejor película extranjera. Lamento no estar con vosotros esta noche. Mi ausencia se basa en el respeto a la gente de mi país y a la de los otros seis países a los que la ley inhumana que prohíbe la entrada de inmigrantes en EE.UU. ha faltado al respeto. Dividir el mundo en las categorías “nosotros” y “nuestros enemigos” es fuente de temor. Una justificación engañosa para la agresión y la guerra. Guerras como las que impiden la democracia y los derechos humanos en países que ya han sido víctimas de estas agresiones. Los directores tienen el poder de enfocar sus cámaras para capturar las cualidades humanas que compartimos y romper los estereotipos sobre religiones y nacionalidades; para crear empatía entre nosotros y los demás. Una empatía que hoy necesitamos más que nunca.»

Comunicado de Asghar Farhadi, tras ser galardonado con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por El viajante (Forushande, 2016) en la Gala de la 89ª edición de los Oscar, el 26 de febrero de 2017.


Finaliza la VII temporada de la Filmoteca de Sant Joan d’Alacant con un sexto ciclo dedicado al análisis y estudio del nuevo cine de Irán, marcado por la Revolución Islámica de 1979, y que incluye varias generaciones de cineastas cuyo legado cinematográfico resulta imprescindible para conocer a la actual sociedad iraní, en un mes marcado por el Nowruz (نوروز), la celebración del nuevo año persa, el 21 de marzo.

Paradójicamente a la situación política de la República Islámica de Irán, bajo un régimen teocrático y presidencialista, prácticamente dictatorial, desde 1979, la planificación cultural, y en especial del cine en Irán, ha significado el instrumento didáctico clave en un país de casi 70 millones de personas, y en el que un 20% de ellas son analfabetas. Sin embargo, y también paradójicamente, tal población es heterogénea y más urbana que rural. En un área tres veces mayor que la española hay no sólo grandes aglomeraciones de habitantes como la de su capital, Teherán (con cerca de 9 millones de habitantes), sino también otras cuatro capitales de provincia, cada una con más del millón de personas. Por otra parte, el cine iraní es la primera industria cinematográfica de Oriente Medio y la séptima mundial. Se trata de un cine, en su mayoría, de notable calidad artística, realizado por unos mil realizadores de toda procedencia y formación. A pesar de que en los últimos 30 años la guerra con Irak y el régimen dictatorial han provocado la fuga de cerebros opuestos al gobierno, el cine iraní ha sido reconocido en el extranjero y ha logrado los mayores premios en los más prestigiosos festivales del mundo: Venecia, Cannes, Berlin, San Sebastián, Montreal, Toronto, Chicago. También en Locarno, Valladolid, Singapur y, por supuesto, en los Oscar. Lo han logrado realizadores con un estilo novedoso, análogo a los del Neorrealismo Italiano, a la Nouvelle Vague francesa, al Free Cinema británico e incluso a parte del Nuevo Cine Español de los años 60. Sin embargo, el reto del nuevo cine iraní se antojaba mucho mayor, debido a la implacable censura a la que está sometido por la Comisión de Cultura y Cine Islámico. Ha sido, precisamente, y de nuevo paradójicamente, bajo ese manto de censura cuando la genialidad de los artistas iraníes ha cobrado mayor aliento. La necesidad de expresar “sin mostrar”, “sin hablar”, ha conseguido que el cine iraní se sirva de una poesía visual y retórica narrativa única en la cinematografía actual, que la ha llevado a la cumbre del cine moderno. Por poner un ejemplo local, bajo la dictadura franquista el cine español produjo películas como El espíritu de la colmena (1973) dirigida por Víctor Erice, obra maestra del cine español con muchas similitudes con el nuevo cine iraní: la misma genialidad para evadir la censura gracias a la poesía visual o el trato semidocumental, entres otras virtudes. El legado del nuevo cine iraní de los últimos 30 años está plagado de muchos “espíritus de la colmena”. No es de extrañar que se establecieran fuertes lazos de amistad y reconocimiento entre autores de todo el mundo y los iraníes, que veían reflejados sus principios en el cine producido en Irán; tal es el caso del propio Víctor Erice y del maestro Abbas Kiarostami.

Con este último ciclo de la Filmoteca, “EL CINE DE IRÁN”, queremos homenajear, precisamente, a la figura de Abbas Kiarostami, el gran cineasta iraní, piedra angular del nuevo cine de Irán, que falleció el 4 de julio de 2016. Kiarostami, quien además de cineasta fue poeta, pintor y fotógrafo, afirmó en una ocasión que “el arte nos llama para extraer de nuestra realidad una verdad oculta difícil de descubrir, y que no se encuentra a un nivel material, sino espiritual”. La obra de Kiarostami se sirve, precisamente, de motivos alegóricos, poéticos y espirituales, gracias a sus excepcionales diálogos y a su particular ritmo narrativo, para reflejar la ambigüedad de la condición humana, mezclando géneros como el documental y la ficción, subido a hombros de cineastas neorrealistas como Roberto Rossellini y Vittorio De Sica, de los precursores franceses de la desdramatización narrativa, del cine por omisión, del cinematógrafo puro y del silencio, como Robert Bresson y Éric Rohmer, e incluso de cineastas como Charles Chaplin y Jaques Tati, cuya influencia está implícita tanto por el protagonismo de los niños en muchos de sus films como por una sutil socarronería que se desprende de muchos de los diálogos de sus películas. En homenaje a Kiarostami se proyectarán El sabor de las cerezas (طعم گیلاس, Taʿm-e gilâs, 1997), escrita y dirigida por él mismo y ganadora de la Palma de Oro en Cannes, y El globo blanco (بادکنک سفيد, Badkonake sefid, 1995) escrita por Kiarostami y dirigida por Jafar Panahi.

Por otra parte, con “El cine de Irán” queremos subrayar las palabras de Asghar Farhadi en la cita de cabecera, para generar empatía por la interculturalidad y eliminar muros, rompiendo estereotipos sobre cualquier nacionalidad o religión. Una empatía, que, como afirmó Farhadi en su comunicado, necesitamos más que nunca. Un ciclo que consideramos necesario e imprescindible, y de plena actualidad tras el enésimo reconocimiento al cine iraní gracias al segundo Oscar otorgado a Asghar Farhadi en tan solo 5 años.

Desde el día 6 hasta el 27 de marzo, la Filmoteca de Sant Joan d’Alacant quiere poner un broche de oro a la edición más laureada de su historia con este último ciclo, “El cine de Irán”, en el que analizaremos la obra de cuatro de los cineastas más celebrados del nuevo cine iraní, a modo de muestreo significativo, como son Abbas Kiarostami, Jafar Panahi, Majid Majidi y Asghar Farhadi. Por supuesto, el grueso de cineastas que comprenden esta ola generacional de los últimos 30 años incluye otros muchos como Bahman Ghobadi, Mosen Makhmalbaf y sus hijas Samira y Hana Makhmalbaf, Babak Payami, Kamal Tabrizi, Rafi Pitts, Mohammad Rasoulof, Bahram Beizai, Darius Mehrjui, Khosrow Sinai, Sohrab Shahid-Saless, Parviz Kimiavi, Amir Naderi, o Abolfazl Jalili.

Comenzaremos el lunes 6 de marzo con la proyección de El sabor de las cerezas (طعم گیلاس, Taʿm-e gilâs, 1997) dirigida por Abbas Kiarostami. Ganadora de la Palma de Oro en el 50º Festival de Cannes en 1997, El sabor de las cerezas está considerada por muchos como la obra cumbre del maestro iraní. En ella, el señor Badii (interpretado por Homayon Ershadi) conduce por Teherán en busca de alguien que acceda a realizar cierto trabajo para él a cambio de una gran suma de dinero. Durante sus conversaciones con los posibles candidatos, revela que su plan es suicidarse y que incluso ha cavado su propia tumba, por lo que sólo necesita encontrar un hombre dispuesto a enterrar su cuerpo sin vida. El sabor de las cerezas es una suerte de road movie existencialista en la que Kiarostami comparte muchas similitudes con el cine de Bergman, y en particular con su obra maestra Fresas Salvajes (Smultronstället, 1957), y con el cine de su admirado Roberto Rossellini. Una obra sencilla en su producción y diálogos que, sin embargo, contiene una alta dosis de complejidad en su discurso filosófico sobre el sentido de la vida.

Continuaremos el lunes 13 de marzo con la proyección de El globo blanco (بادکنک سفيد, Badkonake sefid, 1995), dirigida por Jafar Panahi. Escrita por Abbas Kiarostami, El globo blanco fue duramente criticada en su país por la Comisión de Cultura y Cine Islámico.
La película transcurre durante el 21 de marzo, primer día de la primavera, y el día en el que se celebra el Nowruz (نوروز), el año nuevo en Irán. Razieh, una niña de ocho años, sueña con poder cumplir su gran deseo, tener un pez dorado para las Fiestas de Año Nuevo, como manda la tradición. Con la ayuda de su hermano Ali, convencerán a su madre para que le dé dinero y así poder comprar el pez. La niña, sola y desamparada, tendrá que andar mucho hasta la tienda donde se halla el pez, por un camino está lleno de peligros. Bajo el punto de vista de un ser tan inocente como una niña de 8 años, y con un estilo marcadamente neorrealista, Panahi muestra en la odisea de la pequeña Razieh un retrato fiel de la sociedad iraní, tan ambigua y paradójica como irresistiblemente cautivadora. La película, ópera prima de Panahi, ganaría multitud de premios internacionales, entre ellos la Espiga de Oro en el Semana Internacional de Cine de Valladolid y la Cámara de Oro en el Festival de Cannes. Sin embargo, tras el estreno de El globo blanco comenzaría un proceso de acoso y derribo desde el gobierno iraní a la figura de Jafar Panahi, quien continuaría trabajando en Irán, fiel a sus principios, con el apoyo de todo el círculo de cineastas iraníes y de todas partes del mundo hasta que fue detenido en 2009 en Teherán y condenado en 2010 a 6 años de cárcel y 20 años de inhabilitación para hacer cine. Actualmente, Panahi se encuentra bajo arresto domiciliario y es notable su genialidad para evadir su condena inhabilitadora y continuar ejerciendo su profesión en “films” como Esto no es una película (In Film Nist, 2011) o Taxi Teherán (Taxi, 2015).

El lunes 20 de marzo se proyectará Baran (باران, 2001), dirigida por Majid Majidi. Tras sorprender a medio mundo con El color del paraíso (Rang-e khoda) en 1999, el cineasta iraní volvería a retomar su senda del retrato de los excluidos sociales y de su lucha por la supervivencia.
Baran es una historia de refugiados afganos en Irán contada a través de los ojos de Lateef (Hossein Abedini), un iraní adolescente. Mientras él y otros iraníes pelean para llevar a cabo un encuentro, los refugiados afganos pueden apenas sobrevivir, ya que ellos no pueden trabajar legalmente. Lateef, con un gran corazón pero algo pícaro, trabaja como portero en una construcción, proporcionando té y comida a los trabajadores afganos que trabajan ilegalmente por un salario escaso. El jefe, un hombre amable pero frugal llamado Memar (Mohammad Amir Naji), le paga a Lateef una pequeña parte de sueldo semanal, y retiene el resto de su sueldo alegando que es por su propio bien. Cuando un trabajador afgano, Najaf, sufre una caída en la construcción, no puede decir a las autoridades dónde o cómo se ha herido, debido a su estado de trabajador ilegal. Este incidente amenaza los puestos de trabajo de todos.
En el contexto histórico en el que se desarrolla la historia, el año 2001, todavía había refugiados afganos en Irán debido a la guerra con Rusia y a la opresión del régimen talibán. Muchos afganos trabajaban durante largas jornadas por mucho menos dinero que los trabajadores iraníes. En Irán, los refugiados afganos no tienen permiso para permanecer en ninguna parte que no sea su campo de refugiados. Necesitan una tarjeta de autorización para trabajar en Irán, pero es muy difícil de conseguir. Esto hace que muchos de ellos trabajen en condiciones de ilegalidad. Majid Majidi, con su particular sensibilidad hacia los más desfavorecidos y con su característico uso de los elementos de la naturaleza como protagonistas (Baran significa literalmente “lluvia”) denuncia por medio de la película la situación de los refugiados afganos en Irán.

Por último, el lunes 27 de marzo se proyectará Nader y Simin, una separación (جدایی نادر از سیمین , Yodaí-e Nader az Simín, 2011) dirigida por Asghar Farhadi. El flamante ganador del Oscar a la mejor película extranjera por su última película El viajante (Forushande, 2016), Asghar Farhadi, presentó en 2011 una obra absolutamente caleidoscópica, una obra maestra que le reportó su primer Oscar en 2012. Nader y Simin han estado casados durante catorce años y viven con su hija de once años llamada Termé y el padre de Nader, formando una familia urbana de clase media alta en Teherán. Simin quiere abandonar el país con su esposo e hija, debido a que no quiere que Termé crezca bajo las condiciones prevalecientes en el país. Este deseo no es compartido por Nader, quien se encuentra preocupado por su anciano padre que sufre la enfermedad de Alzheimer. Cuando Nader decide firmemente quedarse en Irán, Simin inicia los trámites de divorcio. Bajo este planteamiento inicial, Farhadi construye un retrato de la actual Teherán, con un guion revisado al milímetro y un ritmo narrativo in crescendo que no deja indiferente a nadie. Farhadi se muestra como uno de los maestros actuales a la hora de perfilar personajes y enfrentrarlos bajo un contexto complejo. El proceso de divorcio de Nader y Simin se torna kafkiano en las manos de Farhadi, con los protagonistas enfrentados en un contexto tan paradójico como el de la actual sociedad iraní. Farhadi muestra con maestría las dos mitades de Irán, tan ambiguas como opuestas, la del progreso social y educativo, y la tradicional, religiosa y tajante. Con un estilo que nos recuerda a cineastas que tratan temas sobre la incomunicación como Michelangelo Antonioni e incluso a dramaturgos como Tennessee Williams, Farhadi muestra sin tapujos el estado actual de la sociedad iraní desde su capital, Teherán.

Todas las proyecciones serán a las 20:00 en el Auditorio de la Casa de Cultura de Sant Joan d’Alacant, en versión original subtitulada y con entrada gratuita. Os esperamos.

La Filmoteca.


TRÁILER PROMOCIONAL 
"EL CINE DE IRÁN"




AGENDA DE INVIERNO 2017. 
OCTUBRE-DICIEMBRE.




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