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lunes, 1 de febrero de 2010

El Fotógrafo del Pánico de Michael Powell.


Programa de mano. Ficha técnica y sinopsis.

“Siempre he creído que Peeping Tom y 8½ dicen todo lo que puede ser dicho sobre el arte de hacer películas, sobre el proceso de llevarlas a cabo, la objetividad y la subjetividad y la confusión entre las dos. 8½ captura el lujo y el disfrute de hacer cine, mientras que Peeping Tom muestra la agresión que hay en ello, cómo la cámara infringe una violación... Viéndolas puedes descubrir todo sobre las personas que hacen cine, o al menos, cómo esas personas se expresan a si mismas a través de las películas”.
Martin Scorsese.


Michael Powell destacó por ser uno de los directores británicos más innovadores. En sus inicios fue ayudante de otros directores en puestos de montador y guionista en la época de inicios del cine sonoro, entre ellos destaca Alfred Hitchcock. Consiguió dirigir algunas películas hasta que llamó la atención de Alexander Korda, el cual le financió y presentó a Emeric Pressburguer con el que se convertiría en el binomio más exitoso del cine inglés. Juntos formaron la productora The archers empezando primero con cine bélico-propagandista, Los invasores, para después decantarse por un cine más personal y experimental. Sobresaliendo en el uso de imaginativos efectos especiales para crear mundos de fantasía y ensueño. De esta época destacan A vida o muerte, Vida y muerte del Coronel Blimp, Narciso negro o Las zapatillas rojas.


Cartelería internacional.
Separado ya de Pressburguer rodó su film más personal, El fotógrafo del pánico. Con guiños autobiográficos describe el placer de una artista visual al lograr sus deseos sin importarle los fines para conseguirlos. El director dice al respecto: “Me siento muy cerca del héroe, que es un director de cine absoluto, alguien que aborda la vida entera como director de cine. Y además es consciente y sufre por ello. Mark es un técnico de la emoción. Yo también soy un apasionado de la técnica, hasta el punto de que todo el tiempo estoy cortando y montando mentalmente cada escena que tiene lugar frente a mí, en la calle, en la vida. Todo eso me permite compartir su angustia.”

Dentro de la relación vigilantes y vigilados de nuestro ciclo, El fotógrafo del pánico es la más perturbadora de todas ellas. El protagonista se acerca a un caso clínico de enfermedad mental diagnosticada por un psiquiatra durante el metraje
como escoptofilia, según explica es la necesidad morbosa de observar. Acudiendo al diccionario para ampliar conocimientos nos dice que la escoptofilia o voyeurismo es un trastorno de las inclinaciones sexuales, que se caracteriza por la inclinación recurrente o persistente a mirar a personas realizando actividades sexuales o que están en situaciones íntimas, acompañada de excitación sexual. ¡Toma ya! La palabras voyeur o peeping tom (título original de la película) se traducen al castellano por mirón. Además el protagonista sufre un trauma psicótico y sádico producto de la experimentación que sufrió en su niñez por parte de su padre, un eminente psicólogo especializado en el estudio del miedo. Conclusión: personaje aniñado, tímido, traumatizado y que busca la consecución de los estudios de su padre, la filmación de pánico total, la búsqueda de la esencia del miedo.

Esta temática repugnó tanto al público y a la crítica inglesa que la carrera de Powell se fue al garete. La gente vio una malsan
a manera de hacerles cómplices. Estaban asistiendo al precursor cinematográfico del cine snuff y eso no les gustó nada. El director consiguió esta complicidad mediante la utilización de planos subjetivos del asesino, poniéndonos sin poder evitarlo ante los atroces hechos que efectúa. Otro modo de hacernos empatizar con él, es el de transformar al asesino en víctima, hacernos comprender que es un pobre diablo que ha tenido un pasado tortuoso y que es el resultado inevitable de un experimento paterno. ¡Pobre muchacho! ¡Y encima pluriempleado!, fotógrafo erótico, foquista en el cine y director amateur de documentales. No me extraña que la vecina quiera amamantarlo.
Ayudaron a crear una atmósfera opresiva el uso del colores saturados, sobre todo el rojo que aparece convenientemente en las escenas en las que Mark actúa.
Otros dos factores, externos esta vez, se confabularon para atentar contra el éxito de la película. Primero, ese mismo año, 1960, es la fecha de estreno de Psicosis. Juntas estipularon las pautas de un nuevo género de terror, el psicokiller. Aunque la película de Powell fue anterior, quedó ensombrecida por el relumbrón del maestro del suspense. El segundo fue la participación de Pamela Green, conocida modelo en revistas eróticas y que propició las protestas del Comité de Control Ciudadano que se manifestó en la entrada de los cines consiguiendo que se eliminaran todas las escenas de desnudo. Juntando todos estos factores se consiguió que la película se retirara de los cines prematuramente y que pasara al ostracismo absoluto, acompañada, eso sí, de su creador.

No fue hasta que en 1979 Martin Scorsese la recuperase para el mundo en el Festival de Cine de
Nueva York y se le considere hoy día como un clásico del cine inspirador de generaciones posteriores.
Como clásico del género de terror, sólo cabe asustarse de las semejanzas que tenemos con el protagonista. Ni motosierras ni cuchillos jamoneros, el arma esgrimida por el protagonista ha sido la más bizarra utilizada desde la fecha hasta la ferretera saga de Saw, 2004 en adelante. ¡Y sin una gota de sangre!
En definitiva, el cine nos convierte a los espectadores en mirones contemplativos, ávidos por observar historias ajenas desde la seguridad de la butaca, nada comparados, eso sí, a las nuevas maneras de meter el hocico en la vida de los demás, hablo por supuesto de internet y los facebook, tuenti, hi5, myspace, etc.
José Martínez Trigueros.



Curiosidades:
-El padre está interpretado por Powell, la voz que escucha Mark y las imágenes del personaje desenfocado de la película casera son de él.
-Mark niño está interpretado por el hijo de Michael Powell.
-Tanto cortaron las escenas de desnudos que la única que hay en toda la película y que dura menos de 2 segundos constituye un fallo de raccord.
-La chica que hace de doble de luces es Moira Shearer, la protagonista de Las zapatillas rojas.

2 comentarios :

Ruzafa dijo...

Esta película consigue, como pocas, que el espectador se identifique con el asesino - y no sólo por su profesión, deseada por millones de sacos de hormonas con piernas entre los que me incluyo - haciendo que empaticemos nuestro morbo con el del protagonista. Aparte he de reconocer que el personaje me inspira cierta ternura. Pero no hablaré más, no sea que me gane alguna mala mirada.

PD: ¿alguien más ve la viñeta de Jose y piensa que puede ser autobiográfica?

La Filmoteca dijo...

No, no es autobiográfica. Jamás en mi vida he tenido unas Converse. Je.

Jose.